El Dodge Charger 426 HEMI de 1966 revolucionó el mercado con un diseño fastback, faros escamoteables y el legendario motor V8 HEMI de 7.0 litros y 425 CV. Su combinación de innovación estética y prestaciones extraordinarias lo convirtió en uno de los muscle cars más importantes de la historia y en el punto de partida de una saga que marcaría a varias generaciones.
El Dodge Charger R/T 426 HEMI de 1970 está considerado por muchos como el mejor Charger jamás construido. Su poderoso V8 HEMI de 425 CV permitía acelerar con una contundencia extraordinaria, mientras que su agresiva carrocería y su comportamiento en competición consolidaron su estatus como uno de los muscle cars más deseados por coleccionistas de todo el mundo.
El Dodge Charger Concept de 1999 adelantó el renacimiento del modelo con una carrocería futurista y un motor V8 de 4.7 litros. Aunque nunca llegó a producción, sirvió para mostrar el nuevo lenguaje de diseño de Dodge e inspiró directamente el regreso del Charger moderno años después, demostrando que la marca seguía apostando por el ADN deportivo del nombre.
El Dodge Charger SRT8 de 2006 devolvió la esencia más deportiva al modelo gracias a un motor HEMI V8 de 6.1 litros y 425 CV. Su aceleración, su avanzada suspensión deportiva y su potente equipo de frenos permitieron que esta gran berlina compitiera de tú a tú con deportivos mucho más exclusivos, iniciando una nueva etapa para el Charger.
El Dodge Charger Police Package de 2009 fue desarrollado específicamente para las fuerzas de seguridad, equipando un motor HEMI V8 de 5.7 litros con 370 CV. Además de incorporar frenos reforzados, suspensión específica y equipamiento adaptado al servicio policial, demostró que un vehículo de persecución también podía ofrecer unas prestaciones sobresalientes.
El Dodge Charger SRT8 Super Bee de 2012 recuperó una denominación histórica con un impresionante motor HEMI V8 de 6.4 litros y 470 CV. Su imagen exclusiva, la suspensión deportiva y una puesta a punto específica permitieron combinar el espíritu de los muscle cars clásicos con la tecnología y el rendimiento propios del siglo XXI.
El Dodge Charger Pursuit de 2015 fue desarrollado específicamente para satisfacer las exigencias de las fuerzas de seguridad estadounidenses. Equipado con un motor V8 HEMI de 5.7 litros, una suspensión reforzada, frenos de alto rendimiento y un chasis preparado para soportar largas jornadas de servicio, destacó por su equilibrio entre velocidad, resistencia y fiabilidad, convirtiéndose en uno de los coches patrulla más respetados de su generación.
Con la llegada del Dodge Charger SRT Hellcat de 2017, la marca elevó el listón de las berlinas de altas prestaciones. Su V8 HEMI sobrealimentado de 6.2 litros y 707 CV le permitía ofrecer unas aceleraciones propias de un superdeportivo, sin renunciar a la practicidad de una carrocería de cuatro puertas. Su combinación de potencia descomunal, tecnología y comportamiento dinámico lo consolidó como uno de los sedanes de producción más impresionantes de la historia del automóvil.