El Alfa Romeo GTV6 combinó un emocionante motor V6 de gran carácter con un excelente equilibrio dinámico y un diseño italiano atemporal. Durante años permaneció alejado de los grandes focos del coleccionismo, pero su personalidad única y su experiencia de conducción lo han convertido en uno de los clásicos más apreciados de la marca italiana.
El Buick GNX rompió los esquemas de los deportivos estadounidenses tradicionales gracias a su motor V6 turboalimentado capaz de competir contra modelos de mayor cilindrada. Aunque inicialmente fue visto como un muscle car diferente, con el tiempo se transformó en uno de los vehículos de altas prestaciones americanos más respetados y buscados por los coleccionistas.
El Mazda RX-7 FC perfeccionó la fórmula del deportivo con motor rotativo gracias a un chasis equilibrado, un diseño elegante y una conducción muy especial. Durante años quedó eclipsado por la generación FD, pero actualmente los aficionados han comenzado a valorar su importancia dentro de la historia de Mazda y los deportivos japoneses.
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El Mercury Marauder devolvió protagonismo a las berlinas deportivas estadounidenses con una fórmula clásica basada en un motor V8, tracción trasera y un diseño discreto pero agresivo. Su producción limitada hizo que pasara desapercibido en su época, pero hoy es considerado una pieza muy interesante para los seguidores del muscle car moderno.
El Mitsubishi Galant VR-4 fue uno de los grandes adelantados de su época al combinar motor turbo, tracción total y tecnología inspirada en los rallyes antes de que el Lancer Evolution alcanzara la fama mundial. Su escasa producción y sus capacidades deportivas lo han convertido en uno de los Mitsubishi clásicos más buscados.
El Cadillac Allanté apostó por una fórmula única al combinar diseño italiano, equipamiento de lujo y una producción internacional entre Estados Unidos e Italia. Aunque su concepto generó dudas cuando fue presentado, actualmente los coleccionistas valoran cada vez más su exclusividad, originalidad y la historia que representa dentro de Cadillac.
El Chevrolet SS ofreció una combinación poco habitual de motor V8 atmosférico, propulsión trasera y practicidad diaria en un formato de berlina sobria. Sus bajas cifras de ventas provocaron que fuera ignorado durante años, aunque actualmente muchos entusiastas lo consideran uno de los mejores deportivos modernos fabricados por Chevrolet.
El Toyota Celica Supra representó el inicio de una de las familias deportivas más famosas de Japón al combinar un motor de seis cilindros en línea, refinamiento gran turismo y una conducción equilibrada. Durante años quedó eclipsado por las generaciones posteriores del Supra, pero hoy los coleccionistas valoran su importancia como el modelo que dio origen a un auténtico icono.
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