El Pontiac Aztek fue duramente criticado por un diseño que parecía mezclar varios coches en uno solo. Sin embargo, escondía un interior muy práctico, numerosos accesorios para el transporte de carga e incluso un paquete de acampada. Dos décadas después, muchos reconocen que fue un precursor del actual fenómeno de los SUV orientados a la aventura.
El Plymouth/Chrysler Prowler conquistó miradas gracias a su espectacular estética inspirada en los hot rods clásicos. El problema era que escondía un motor V6 compartido con varias berlinas de Chrysler y únicamente podía asociarse a una caja automática de cuatro velocidades, quedando muy lejos de las prestaciones que prometía su imagen.
General Motors esperaba que el Chevrolet Vega revolucionara el segmento de los compactos estadounidenses gracias a su diseño moderno y precio competitivo. Sin embargo, los problemas de corrosión, sobrecalentamiento y fiabilidad mecánica acabaron arruinando su reputación. Aun así, encontrar hoy un Vega GT bien conservado sigue despertando admiración entre los coleccionistas.
Hubo una época en la que el Chrysler PT Cruiser estaba presente en prácticamente todas las carreteras. Su estética retro y un habitáculo muy espacioso conquistaron a miles de compradores, aunque su comportamiento dinámico y sus prestaciones nunca destacaron. Tras vender más de un millón de unidades, hoy comienza a ser visto con un cariño que hace años parecía imposible.
El Pontiac Fiero prometía convertirse en el pequeño Ferrari estadounidense gracias a su motor central y su llamativa silueta. Sin embargo, las primeras versiones montaban motores poco potentes y compartían numerosos componentes con otros modelos de General Motors. Cuando Pontiac logró perfeccionarlo en 1988, el modelo fue cancelado.
El Ford Probe quedó marcado por la polémica al rumorearse que podía sustituir al Mustang. Esa comparación le perjudicó desde el primer día, pese a que su desarrollo junto a Mazda dio como resultado un coupé de tracción delantera con versiones GT realmente divertidas de conducir. Nunca fue un Mustang, pero el tiempo ha demostrado que merecía mucho más reconocimiento.
El Chevrolet SSR combinó una carrocería de pick-up, un techo duro retráctil y un diseño retro que lo hacía único. Su elevado peso y unas prestaciones discretas en las primeras versiones impidieron que triunfara comercialmente, pero precisamente esa personalidad tan peculiar ha hecho que hoy siga siendo uno de los modelos más recordados de Chevrolet.
El DeLorean DMC-12 enamoró al mundo gracias a su carrocería de acero inoxidable y sus espectaculares puertas de ala de gaviota. Sin embargo, su motor V6 de apenas 130 CV ofrecía unas prestaciones muy modestas para un deportivo. Su aparición en Regreso al Futuro cambió para siempre su historia y lo convirtió en un icono inmortal.
El Saturn Ion apostó por soluciones poco habituales como la instrumentación situada en el centro del salpicadero y unas originales puertas traseras de apertura parcial en la versión coupé. Aunque recibió críticas por su dirección, calidad interior y comportamiento, muchos propietarios siguen recordando con cariño la filosofía diferente de Saturn y sus resistentes paneles exteriores.
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