Comprar una camioneta fabricada en Asia para utilizarla en Estados Unidos se ha vuelto considerablemente más caro. El Gobierno estadounidense estableció un arancel del 25% para los automóviles y las camionetas ligeras importadas, vigente desde abril de 2025. Este gravamen se suma a los derechos que ya existían anteriormente y afecta especialmente a los modelos que llegan directamente desde mercados asiáticos.
Las pickups tienen una particularidad histórica en Estados Unidos: incluso antes de las medidas comerciales recientes, las camionetas importadas afrontaban un arancel del 25%, muy superior al 2,5% aplicado tradicionalmente a muchos automóviles de pasajeros. Este tratamiento especial explica por qué una pickup fabricada en Asia puede sufrir una carga arancelaria especialmente elevada cuando llega al mercado estadounidense.
El impacto se aprecia mejor con un ejemplo. Una camioneta cuyo valor de importación sea de 40.000 dólares puede afrontar alrededor de 10.000 dólares únicamente por un arancel del 25%. Si se suman transporte, tasas, gastos de importación y otros costes asociados, la factura adicional puede aproximarse o incluso superar los 12.000 dólares en determinados casos. Un análisis de los costes de importación estima que un vehículo de 30.000 dólares puede acumular entre 12.000 y 18.000 dólares adicionales dependiendo de las circunstancias.
No todas las camionetas producidas fuera de Estados Unidos reciben exactamente el mismo tratamiento. Los vehículos que cumplen las condiciones del USMCA, el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, pueden recibir un tratamiento preferencial y el arancel del 25% puede aplicarse únicamente al contenido no estadounidense cuando se cumplen los requisitos establecidos. Esto hace que el país de fabricación y el porcentaje de contenido norteamericano sean factores fundamentales al comparar una pickup.
El arancel no necesariamente aparece de forma directa como un cargo adicional en la factura del comprador. El fabricante puede absorber una parte, reducir sus márgenes o trasladar el incremento al precio final. Un estudio de Resources for the Future estima que los aranceles automovilísticos pueden elevar los precios medios de los vehículos y que los modelos importados son los que reciben los mayores aumentos.
El problema no termina en las camionetas completas. Estados Unidos también aplica aranceles del 25% a determinadas piezas de automóviles, entre ellas motores, transmisiones, componentes del tren motriz y elementos eléctricos. Esto significa que incluso una camioneta ensamblada en territorio estadounidense puede afrontar mayores costes si depende de una cadena de suministro internacional.
Para el comprador estadounidense, comprobar dónde se fabrica realmente la camioneta resulta más importante que fijarse únicamente en la nacionalidad de la marca. Una firma japonesa, coreana o de otro país asiático puede fabricar distintos modelos en Norteamérica, mientras que otros llegan completamente terminados desde el extranjero. Por eso, antes de cerrar una operación conviene comprobar el VIN, el país de ensamblaje y si el vehículo cumple las condiciones del USMCA.
La cifra de hasta 12.000 dólares adicionales debe entenderse como un ejemplo del impacto potencial de los aranceles y otros costes de importación, no como una cantidad fija para todas las camionetas. El resultado depende del precio del vehículo, su país de fabricación, el contenido norteamericano, las piezas utilizadas y la estructura comercial de cada fabricante. En cualquier caso, los aranceles ya están modificando el coste de los vehículos importados y haciendo que el origen de fabricación tenga un peso mucho mayor en la decisión de compra.