Las grandes figuras de la NBA convierten sus garajes en auténticos museos del automóvil, donde la exclusividad y la potencia mecánica marcan la diferencia. Más allá de sus salarios millonarios, sus elecciones revelan un conocimiento profundo del mundo del motor.
El legendario Michael Jordan lidera esta lista con el Mercedes-McLaren SLR 722 Edition, valorado en 3 millones de dólares. Con solo 150 unidades fabricadas, este modelo integra tecnología derivada de la Fórmula 1 y un V8 de 650 CV, convirtiéndose en una pieza de colección absoluta.
Jordan también posee el Bugatti Veyron Sang Noir, una joya limitada a entre 12 y 15 unidades. Este hiperdeportivo destaca por su motor W16 de más de 1.000 CV y una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos, consolidando su estatus icónico.
Derrick Rose celebró su temporada MVP con un Bugatti Veyron de 1,7 millones, equipado con un motor W16 de 8.0 litros. Su elección reflejaba velocidad explosiva y rendimiento extremo, características que definieron su mejor etapa en la NBA.
LeBron James apuesta por el Lamborghini Aventador, un superdeportivo de 700 CV con motor V12. Valorado en 670.000 dólares, este modelo simboliza dominancia, diseño agresivo y personalización exclusiva, acorde a su legado en la liga.
Dwight Howard opta por un enfoque distinto con el Knight XV, un SUV blindado de 600.000 dólares. Con un peso superior a 5.800 kg, destaca por su protección balística y motor V10, priorizando seguridad sin renunciar a la presencia imponente.
Shaquille O’Neal y James Harden completan la lista con modelos de Rolls-Royce. El Phantom de Shaq ofrece lujo supremo con suspensión “alfombra mágica”, mientras que el Wraith personalizado de Harden combina estética única y un V12 biturbo de 624 CV, reflejando estilo y personalidad.
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