La primera F-250 Super Duty llegó al mercado en 1998, con diferentes configuraciones de cabina y longitudes de caja. La denominación Super Duty identificaba una plataforma más grande y resistente, con un sistema de propulsión y un chasis preparados para soportar cargas superiores a las de las F-Series convencionales.
Las versiones Regular Cab y Crew Cab utilizaban un chasis alargado, mientras que las Super Cab ofrecían más espacio para los ocupantes y puertas más grandes. Ford buscaba convertir la F-250 en una herramienta de trabajo capaz de competir directamente en el segmento de las pick-ups pesadas.
Desde entonces, la F-250 se ha convertido en una de las referencias de la categoría. Sin embargo, no todos los años de producción tienen el mismo historial de fiabilidad, por lo que elegir correctamente una unidad usada puede marcar una diferencia importante.
El 2007 destaca como uno de los años más interesantes de la primera generación de la F-250 Super Duty. Al tratarse del último año de esta primera etapa, Ford había tenido más tiempo para corregir problemas detectados durante los primeros años de producción.
El motor 6.0 Power Stroke turbodiésel entregaba 325 CV y 560 lb-pie de par, mientras que la capacidad máxima de remolque alcanzaba aproximadamente 12.500 libras con enganche convencional y unas 15.500 libras con quinta rueda.
La diferencia frente al 2006 resulta especialmente llamativa en el historial de reclamaciones. El modelo 2006 acumuló cerca de 430 reclamaciones ante la NHTSA, mientras que el 2007 registró alrededor de 96. Aunque la antigüedad y el mantenimiento de cada unidad son factores fundamentales, el 2007 ofrece una combinación interesante dentro de las primeras Super Duty.
El 2011 representa otro momento importante para la F-250, ya que Ford introdujo el motor 6.7 Power Stroke turbodiésel, una mecánica que posteriormente se convertiría en uno de los pilares de la gama Super Duty.
Este propulsor alcanzaba 390 CV y 735 lb-pie de par, con una capacidad de remolque de hasta 17.500 libras con enganche convencional y 24.000 libras con quinta rueda. Además, el modelo incorporaba mejoras tecnológicas como control electrónico de estabilidad, airbags laterales y un sistema de control del balanceo del remolque.
La llegada del 6.7 Power Stroke supuso un salto importante respecto al motor anterior. Para quienes buscan una F-250 diésel usada con tecnología más moderna y una enorme capacidad de remolque, el 2011 es uno de los años que merece especial atención.
La Ford F-250 Super Duty 2015 ofrecía el V8 de gasolina 6.2 litros y la segunda generación del 6.7 Power Stroke diésel. Este último desarrollaba 440 CV y unos impresionantes 860 lb-pie de par a solo 1.600 rpm.
Estas cifras permitían alcanzar una capacidad de remolque de aproximadamente 19.000 libras con enganche convencional y 31.200 libras con quinta rueda, situando a la F-250 en un nivel de capacidad muy elevado.
Además de la mecánica, el modelo ofrecía un equipamiento bastante más moderno que las primeras Super Duty. Dependiendo del acabado, podía incorporar control de estabilidad, pantalla LCD, acceso sin llave, espejos calefactados y llantas de aluminio, entre otros elementos.
Para quienes buscan una F-250 usada relativamente moderna, el 2022 representa una opción especialmente reciente dentro de la cuarta generación. Es el último año de esa generación antes de la llegada de la siguiente evolución de la Super Duty.
Su motor 6.7 Power Stroke alcanza 475 CV y unos enormes 1.050 lb-pie de par, cifras que permiten llegar hasta 20.000 libras de capacidad de remolque convencional y hasta 22.800 libras mediante una configuración de cuello de cisne.
También ofrece un interior mucho más actualizado que las primeras generaciones. Los acabados superiores incorporan pantalla táctil de 8 pulgadas, Apple CarPlay y conexión Wi-Fi, además de otras funciones de confort y entretenimiento.
La valoración general del modelo 2022 también resulta positiva en los datos citados, especialmente en aspectos relacionados con calidad, fiabilidad y valor de reventa, tres características especialmente importantes en una pick-up de trabajo.
El 2006 es uno de los años que conviene analizar con mayor cautela dentro de la primera generación. La edad del vehículo ya supone un factor importante, pero su historial de problemas añade otro elemento que puede elevar el riesgo al comprar una unidad usada.
Este año acumuló al menos 427 reclamaciones de consumidores, siete llamadas a revisión y dos investigaciones relacionadas con su calidad. Entre los problemas señalados aparecen incidencias relacionadas con la suspensión y el motor, dos áreas especialmente costosas cuando se trata de una pick-up pesada.
Aunque el estado de cada unidad depende enormemente del mantenimiento recibido durante sus años de uso, el historial de reclamaciones hace que el 2006 sea menos atractivo frente a otros años de la misma F-250.
El 2017 destaca por acumular un elevado número de reclamaciones: más de 1.000 quejas de consumidores, 17 llamadas a revisión, tres investigaciones y cerca de tres docenas de boletines de servicio técnico.
Uno de los principales problemas señalados está relacionado con la suspensión y el conocido fenómeno denominado “Death Wobble”, una vibración violenta de la dirección que puede aparecer a determinadas velocidades. Las incidencias relacionadas con componentes de la suspensión fueron objeto de especial atención.
A esto se suma una valoración de calidad y fiabilidad situada en un nivel medio en los datos citados. Aunque el 6.7 Power Stroke proporciona unas prestaciones muy elevadas, el historial de incidencias del año 2017 hace que existan otras F-250 que pueden resultar más interesantes para quien busca una unidad usada.
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