El Legacy fue histórico para Subaru al convertirse en 1989 en el primer modelo fabricado por la marca en EE. UU., pero su ciclo termina con el año modelo 2025. Compartía base con el popular Outback, pero el público eligió masivamente el familiar elevado frente al sedán clásico. Con Subaru reduciendo su oferta de berlinas prácticamente al Subaru WRX, el Legacy corre el riesgo de convertirse en un modelo olvidado y con depreciación acelerada.
Tras 16 años como el “cubo con ruedas” más simpático del mercado, el Kia Soul cesa producción sin sucesor directo. Su diseño diferente y buena relación calidad-precio no bastaron en una era obsesionada con la tracción total y los SUV tradicionales. La ausencia de versión AWD limitó su expansión, y ahora, sin continuidad, su atractivo en el mercado de ocasión podría caer con fuerza, especialmente frente a crossovers más versátiles.
Durante años fue el coche nuevo más asequible de Estados Unidos, pero ni ese argumento lo salvará del hachazo en 2026. El cliente actual prefiere financiar un compacto superior antes que quedarse en el escalón más bajo del mercado. Cuando desaparezca, mantener su valor será complicado: los modelos centrados exclusivamente en el precio rara vez brillan en el mercado usado. Además, la disponibilidad futura de piezas y la menor demanda jugarán en su contra.
Presentada como el estandarte de la revolución eléctrica en las pick-up, la F-150 Lightning no alcanzó las cifras previstas por Ford Motor Company. Los altos costes y una demanda más tibia de lo esperado han provocado su retirada en su formato actual, con rumores de una futura versión de autonomía extendida. Comprar ahora la variante 100% eléctrica podría ser arriesgado: se convertirá en una tecnología “huérfana” dentro del legado de la marca, algo que históricamente castiga la reventa, como bien sabe cualquier aficionado a la evolución tecnológica en la Fórmula 1 y en la industria general.
El Chevrolet Malibu fue durante años un clásico de las carreteras estadounidenses, pero la caída del sedán medio frente al SUV ha sellado su destino. Su producción finaliza para dar paso a nuevos eléctricos en la planta de Kansas City, y eso nunca es buena señal para el valor residual. Convertido en favorito de flotas de alquiler, su imagen se ha diluido frente a rivales más refinados como el Honda Accord. Cuando un modelo deja de fabricarse y además compite en un segmento en retroceso, la depreciación suele acelerarse de forma implacable.
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