En las Silverado con motores 5.3 y 6.2 V8 equipados con AFM o DFM, los mecánicos prestan especial atención a los elevadores hidráulicos. Cuando alguno falla pueden aparecer ruidos de golpeteo, fallos de encendido, pérdida de potencia y luz de avería del motor. GM incluso contempla en documentación técnica casos de elevadores AFM colapsados acompañados de ruido y fallos de encendido
Otro de los puntos que más atención recibe es la transmisión automática, especialmente en determinadas generaciones equipadas con cajas de seis y ocho velocidades. Los síntomas que suelen buscar los mecánicos incluyen tirones, vibraciones, cambios bruscos o una respuesta irregular al acelerar a baja velocidad. En algunas Silverado, el conocido shudder del convertidor puede estar relacionado con el estado del fluido y requerir una intervención específica.
En determinadas generaciones y configuraciones con motores V8 también se han documentado casos de consumo elevado de aceite. Por eso, antes de comprar una Silverado usada, los especialistas pueden comprobar el nivel, revisar el historial de mantenimiento y buscar indicios de que el propietario haya tenido que añadir aceite con demasiada frecuencia.
Uno de los controles más importantes consiste en arrancar el motor completamente frío y escuchar su funcionamiento. Un golpeteo o tick persistente puede estar relacionado con problemas en los elevadores o en otros componentes del tren de válvulas, especialmente en motores que utilizan sistemas de desactivación de cilindros.
En las versiones diésel, los mecánicos deben prestar atención a componentes específicos del sistema de combustible y del conjunto de transmisión. Además, determinadas Silverado 2020-2022 estuvieron incluidas en una campaña de llamada a revisión relacionada con una válvula de control de la transmisión que podía provocar el bloqueo de las ruedas traseras en determinadas circunstancias.
Una Silverado utilizada para remolcar, transportar cargas o circular habitualmente en condiciones exigentes necesita tener el sistema de refrigeración en perfecto estado. En determinadas unidades recientes se han señalado problemas relacionados con válvulas de control del refrigerante, capaces de provocar avisos en el cuadro y, en determinadas circunstancias, riesgo de sobrecalentamiento.
En una Silverado con tracción 4×4, no basta con comprobar que el sistema se activa. Los mecánicos también revisan posibles ruidos, vibraciones y problemas en los componentes que permiten conectar y desconectar la tracción. En unidades con mucho kilometraje, una inspección específica del sistema puede evitar descubrir una reparación costosa después de la compra.
El estado de la suspensión, dirección y tren delantero puede revelar si una Silverado ha trabajado intensamente, ha remolcado cargas pesadas o ha circulado habitualmente por caminos deteriorados. Holguras, vibraciones, ruidos o desgaste irregular de los neumáticos son señales que un mecánico debería revisar antes de cerrar una compra.
Finalmente, los especialistas recomiendan mirar más allá de la cifra del odómetro. Una Silverado con mantenimiento documentado, cambios de aceite realizados correctamente y reparaciones registradas permite conocer mucho mejor el estado real de la camioneta. Los problemas mencionados no afectan necesariamente a todas las unidades, por lo que la combinación de versión, motor, año, kilometraje y mantenimiento resulta fundamental para evaluar cada ejemplar.
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