El problema que ha provocado la llamada a revisión afecta a los faros de cruce de determinados Tesla Model 3 y Model Y, que pueden emitir una cantidad excesiva de luz en una zona concreta del haz. Según la NHTSA, esta condición puede aumentar el deslumbramiento de otros usuarios de la carretera y dificultar su visión, especialmente cuando existen condiciones como lluvia, nieve o niebla que favorecen la dispersión de la luz.
El problema de los faros no apareció por primera vez en agosto de 2026. Tesla presentó un informe de incumplimiento ante la NHTSA en 2024 y posteriormente solicitó que el organismo considerase que la irregularidad era intrascendente para la seguridad vial. Sin embargo, la agencia estadounidense rechazó esa petición en julio de 2026 al considerar que Tesla no había demostrado que la anomalía careciera de importancia desde el punto de vista de la seguridad.
La llamada a revisión de los faros se produce pocas semanas después de que la NHTSA iniciara una investigación preliminar relacionada con posibles fallos de suspensión en alrededor de 1,2 millones de Tesla. La investigación se centra en determinados Model 3 y Model Y y analiza posibles problemas en los componentes de suspensión delanteros. Por ahora no existe una nueva llamada a revisión derivada de esa investigación, ya que la agencia todavía debe determinar el alcance y la gravedad del problema.
Según las quejas recibidas por la NHTSA, algunos propietarios aseguraron que el brazo inferior lateral de la suspensión delantera llegó a separarse del vehículo. Una rotura o desprendimiento de este componente podría comprometer el control de la dirección, dejar el coche inutilizado y obligar a trasladarlo en una grúa. Algunos conductores aseguraron no haber recibido ningún aviso antes del fallo, aunque otros detectaron ruidos previamente. La NHTSA no tenía constancia de accidentes, lesiones o fallecimientos relacionados con estas averías en el momento de iniciar la investigación.
La investigación actual también tiene antecedentes. Tesla ya realizó dos llamadas a revisión relacionadas con posibles desprendimientos de los brazos laterales de suspensión: una en 2021 que afectó a 2.791 Model 3 y Model Y y otra en 2023 que involucró a 422 unidades del Model 3. En ambos casos se investigaron problemas relacionados con la fijación de determinados componentes de la suspensión delantera, lo que convierte la nueva investigación en un asunto especialmente relevante para la marca.
El alcance potencial es significativo porque el Model 3 y el Model Y representan la inmensa mayoría de las entregas de Tesla. Durante el segundo trimestre de 2026, ambos modelos sumaron 467.762 unidades entregadas, frente a las 12.364 unidades correspondientes al resto de modelos de la compañía. Esto significa que cualquier problema de seguridad relacionado con estas dos gamas puede tener repercusión sobre una cantidad considerable de propietarios y sobre la percepción de fiabilidad de Tesla.
Los propietarios cuyos vehículos estén incluidos en una llamada a revisión oficial de Tesla no tendrán que pagar por la reparación correspondiente. La compañía establece que los trabajos relacionados con campañas de seguridad se realizan sin coste independientemente de la antigüedad o kilometraje del vehículo. Los conductores podrán comprobar la información asociada a su VIN en los sistemas de Tesla y de la NHTSA cuando los datos específicos de la campaña 26V507 estén disponibles.
La decisión de la NHTSA se apoya también en mediciones concretas realizadas sobre los faros afectados. Las pruebas detectaron hasta 230,1 candelas en una zona del haz de luz donde el límite federal es de 125 candelas, lo que supone superar el máximo permitido en 105,1 candelas. Esta diferencia fue determinante para que el organismo estadounidense rechazara el argumento de Tesla y considerase que el incumplimiento podía tener consecuencias relevantes para la seguridad vial.
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