El denominado ‘Future Plan 2030’ de Volkswagen Group contempla reducir su cartera de modelos un 50% de cara a 2035. La estrategia busca que el grupo alemán concentre sus recursos en aquellos vehículos con mayor potencial comercial y rentabilidad, dejando atrás una oferta excesivamente amplia. Esta simplificación pretende reducir costes de desarrollo y producción, además de permitir que las diferentes marcas del grupo compitan con productos más definidos en mercados cada vez más exigentes.
Volkswagen no solo pretende tener menos modelos, sino también simplificar de manera considerable la forma en la que desarrolla y fabrica sus vehículos. El plan establece el objetivo de reducir la complejidad un 75% para 2035, una medida destinada a mejorar la eficiencia y disminuir los costes operativos. La compañía busca así abandonar parte de la enorme variedad de componentes, versiones y procesos que han caracterizado durante años a uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo.
Para llevar adelante esta transformación, el CEO Oliver Blume ha señalado que Volkswagen Group realizará una inversión de tres cifras en miles de millones dentro del ‘Future Plan 2030’. El objetivo será reforzar el atractivo y la competitividad de sus diferentes marcas, al mismo tiempo que se destinan recursos a nuevos productos y tecnologías. La magnitud de la inversión demuestra que, pese a los recortes previstos, Volkswagen pretende mantener un importante esfuerzo financiero para transformar su negocio y adaptarse al futuro del automóvil.
A pesar de la reducción de modelos y de la búsqueda de una estructura más sencilla, Volkswagen mantiene unas ambiciosas expectativas de crecimiento. El grupo pretende alcanzar nueve millones de vehículos vendidos anualmente en 2030. La meta supone intentar generar un mayor volumen comercial con una gama más concentrada, apoyándose en productos considerados estratégicos y en una mejora de la rentabilidad. Todo ello forma parte de una estrategia que busca que Volkswagen sea más eficiente sin renunciar a su presencia global.
El CEO de Volkswagen en Estados Unidos, Kjell Gruner, ha puesto el foco en el mercado de las pickups. Según su valoración, los vehículos de tipo truck representan aproximadamente el 30% de las ventas de coches nuevos en Estados Unidos, una proporción demasiado importante como para que Volkswagen continúe ignorándola. Por este motivo, la compañía está estudiando la posibilidad de desarrollar pickups compactas y de tamaño medio específicamente adaptadas a las necesidades del mercado estadounidense, donde este tipo de vehículos tiene un peso comercial muy superior al de muchos mercados europeos.
Volkswagen ya ha experimentado con diferentes propuestas para regresar al mercado estadounidense de las pickups. Tras abandonar la producción de este tipo de vehículos en Estados Unidos, la compañía presentó conceptos como Tanoak y Tarok, dos proyectos que mostraron diferentes posibilidades para competir en este segmento. Sin embargo, Volkswagen nunca llegó a comprometerse oficialmente con la producción de estos modelos para el mercado estadounidense. Ahora, la importancia económica de las pickups podría hacer que la marca vuelva a estudiar seriamente una entrada en esta categoría.
Una de las opciones que Volkswagen estaría estudiando pasa por utilizar su planta de Chattanooga, Tennessee, para fabricar la futura pickup destinada a Estados Unidos. La producción local tendría una ventaja fundamental: permitiría evitar los aranceles asociados a la importación de vehículos. Además, Volkswagen podría aprovechar la capacidad disponible en la instalación después del final de la producción del ID.4, acelerando potencialmente la llegada del nuevo modelo al mercado. De esta forma, una futura pickup estadounidense podría convertirse en una pieza importante dentro de la transformación que Volkswagen está diseñando para los próximos años.