Por $389,900 pesos, Geely EX2 se mete a la pelea por el auto eléctrico más económico de México, aunque no llega a competir solo con precio. Trae más batería, más potencia y más espacio que su rival directo, y eso cambia por completo la conversación.
Detrás del nombre hay una historia curiosa. En China se vende como Xingyuan, un nombre que puede traducirse como “deseo a una estrella”, y de acuerdo con reportes de la industria cerró 2025 como el auto más vendido de aquel país.
Dicho de otro modo, Geely no trae a México un experimento, sino su producto más probado.

Geely lo presenta como SUV compacto, aunque conviene ponerle lupa a esa etiqueta. Por proporciones, se trata más bien de un hatchback de techo alto: 4,135 mm de largo, 1,805 mm de ancho y 1,570 mm de alto.
Para darse una idea, tiene una talla similar a la de un SEAT Ibiza, pero con la anchura de una camioneta compacta. Esa combinación explica por qué se ve plantado en la calle sin volverse un problema en el estacionamiento.
Donde se pone interesante es en la distancia entre ejes: 2,650 mm, un poco más que un Nissan Versa. En términos sencillos, las ruedas quedan en las esquinas y casi todo el espacio intermedio se destina a las personas. Por eso caben cinco adultos sin pelearse por las rodillas, y por eso el piso trasero es plano.
Sin motor de gasolina bajo el cofre, sobra espacio al frente. Geely lo aprovechó para una cajuela frontal de 70 litros, pensada para mochilas, cables de carga o compras rápidas. Atrás, con los respaldos abatidos, la capacidad de carga crece hasta 1,320 litros.
Incluso el radio de giro juega a favor: ronda apenas los 5 metros, así que las vueltas en U y los cajones estrechos de un centro comercial dejan de ser una prueba de paciencia.

Ambas versiones usan una batería LFP de 39.4 kWh suministrada por CATL. LFP es una química de litio-ferrofosfato que no presume de ser la más ligera, pero sí de tolerar mejor el calor, degradarse menos y soportar más ciclos de carga.
Geely anuncia casi 400 km bajo el ciclo NEDC. Aquí viene el detalle que muchas marcas prefieren no subrayar: NEDC es una prueba de laboratorio bastante optimista. En el ciclo WLTP, más cercano al uso real, la cifra baja a unos 320 km. Con tráfico pesado y clima encendido, lo razonable es pensar en 300 a 350 km por carga.
¿Alcanza? De sobra para la ciudad. Quien recorre 25 km diarios cargaría una vez a la semana, o incluso cada diez días. De hecho, según el simulador de Geely, una sola carga da para 15 trayectos de ese tamaño.
Hablemos de dinero, que es donde este auto eléctrico gana la discusión. Con 39.4 kWh para cerca de 320 km reales, el consumo ronda los 12 kWh por cada 100 km.
Llenar la batería en casa cuesta entre unos 54 y 165 pesos, según la tarifa de CFE que tenga cada hogar. Eso deja el kilómetro entre 14 y 50 centavos. En cambio, un subcompacto de gasolina gasta alrededor de 1.69 pesos por kilómetro en ciudad.
En pocas palabras, cada kilómetro en el Geely EX2 cuesta entre tres y doce veces menos que en un auto a gasolina.
Geely hace su propia cuenta: con 25 km diarios, el gasto mensual sería de 329 pesos en electricidad contra 1,758 en gasolina, con un ahorro anual estimado de 17,139 pesos. Y como la compra incluye cargador para el hogar, la barrera de entrada se reduce bastante.
¿Y en la carretera? La carga rápida admite hasta 70 kW y lleva la batería del 30 al 80% en unos 25 minutos. Suficiente para un café, no para una comida larga.

Hay dos versiones: GL, desde $389,900, y GF, desde $419,900. Ambas comparten motor de 114 caballos de fuerza (85 kW), 110 libras-pie de torque y la misma batería. Por lo tanto, pagar más por la GF no significa obtener más kilómetros de autonomía.
¿Qué compran entonces esos 30 mil pesos? Equipo. La GF suma frenado autónomo de emergencia, control crucero adaptativo, alerta de salida de carril y cámara de 540 grados con vista de “chasis transparente”. Asimismo, pasa de cuatro a seis bocinas.
Aquí va una opinión: para quien maneja casi todo en ciudad, la GL es una jugada inteligente. Trae pantalla central de 14.6 pulgadas con Apple CarPlay inalámbrico, cuadro digital de 8.8 pulgadas, aire acondicionado automático y llave inteligente. Pocos autos de este precio se sienten tan tecnológicos al abrir la puerta.
Eso sí, quien pasa horas en Periférico o viaja seguido por autopista le sacará jugo al crucero adaptativo y al frenado automático. En ese perfil, los 30 mil pesos dejan de ser capricho y se vuelven tranquilidad.

Enfrente tiene al BYD Dolphin Mini, que arranca en $399,800 con 300 km y sube a $415,800 con 380 km. Pongamos las cifras lado a lado: por menos dinero, la GL del Geely EX2 ofrece más autonomía que ambos Dolphin Mini, 40 caballos más de potencia frente a los 74 caballos de fuerza del BYD y una carrocería claramente más amplia.
Abajo, en precio, aparece el JAC E10X. Con $371,000 pesos sigue siendo el eléctrico más barato del mercado formal mexicano, y tiene un argumento sentimental: se arma en Hidalgo. Aun así, la diferencia de unos 19 mil pesos se paga sola al revisar la ficha. JAC ofrece 60 caballos de fuerza contra 114, batería de 31.4 kWh contra 39.4 y 301 km NEDC contra 395. Incluso en carga rápida hay brecha: el E10X tarda unos 42 minutos en llegar al 80%, mientras el Geely resuelve del 30 al 80% en cerca de 25.
Y hay un rival silencioso: los subcompactos de gasolina. Por un precio parecido al de un sedán bien equipado, el EX2 ofrece un costo de uso muchísimo menor y una respuesta más ágil, gracias al empuje inmediato típico de los eléctricos.
Ningún auto es perfecto, y este tampoco. Tiene velocidad máxima de 130 km/h, suficiente para los límites mexicanos, aunque justa para rebasar con holgura en autopista.
Carga rápida de 70 kW resulta correcta, no brillante, y la red pública en carreteras mexicanas sigue siendo irregular. Por eso conviene verlo como un auto de ciudad que puede salir a carretera, no al revés.
Queda una incógnita de marca. Geely todavía es nueva para el comprador mexicano, y aún no hay historial de valor de reventa ni de refacciones a largo plazo. A su favor juega la garantía: 8 años o 150,000 km para batería y motor, y 5 años o 150,000 km de defensa a defensa.

Durante años, el argumento contra los eléctricos baratos era que se sentían baratos. Geely EX2 desmonta esa idea con espacio de auto más grande, pantallas de auto más caro y precio de auto más pequeño.
No es un SUV, por más que la publicidad insista, ni un devorador de carreteras. Es algo más útil: un auto eléctrico familiar para la ciudad que cambia la pregunta de “¿me conviene un eléctrico?” a “¿por qué sigo pagando gasolina?”.
Para buena parte de los hogares con cochera, esa respuesta ya tiene precio: $389,900 pesos.