El Nissan Pathfinder lleva décadas siendo una alternativa para quienes buscan un SUV familiar espacioso, con motores potentes y capacidad para circular fuera del asfalto. Sin embargo, su trayectoria también incluye generaciones con problemas mecánicos que pueden convertir una compra de segunda mano en una operación arriesgada. Por eso, elegir correctamente el año de fabricación resulta fundamental: las versiones de 2009 a 2012, de 2018 a 2020 y el modelo 2022 figuran entre las opciones más interesantes para quienes priorizan fiabilidad y una buena relación entre precio y prestaciones.
Una de las generaciones más recomendables es la tercera, especialmente las unidades fabricadas entre 2009 y 2012. Estos Pathfinder conservan una construcción de tipo todoterreno, con chasis de largueros, motores V6 y V8 según la versión y una transmisión automática convencional. También ofrecen buenas capacidades de remolque y tracción a las cuatro ruedas. En el mercado estadounidense, pueden encontrarse por menos de 10.000 dólares, aunque su antigüedad obliga a revisar cuidadosamente el mantenimiento y el estado general antes de comprarlos.
Otra alternativa interesante corresponde a los modelos de 2018, 2019 y 2020. Esta generación apostó por un comportamiento más confortable y una conducción cercana a la de un turismo, aunque sus primeras unidades tuvieron dificultades relacionadas con la transmisión CVT. Las versiones posteriores mejoraron algunos de esos problemas y el modelo 2018 incorporó un motor V6 de 284 CV, además de sistemas de seguridad como la frenada automática de emergencia. El Pathfinder 2022 también destaca como una de las compras usadas más equilibradas, gracias a su nueva generación, una caja automática de nueve velocidades y una capacidad de hasta ocho ocupantes.
En el extremo contrario aparecen los Pathfinder de 1996 a 2004, cuya principal preocupación es la corrosión estructural. El óxido puede afectar al bastidor y a otros elementos importantes, especialmente en vehículos que han circulado por regiones donde se utiliza sal para combatir la nieve. También conviene prestar atención a los modelos de 2005, 2006 y 2007, afectados por problemas relacionados con el sistema de refrigeración y la transmisión, además de dificultades con la cadena de distribución. El coste de reparar estos fallos puede superar el ahorro conseguido al comprar una unidad barata.
Los años 2013 y 2014 también figuran entre los menos recomendables. Con el cambio generacional, Nissan abandonó la arquitectura tradicional y apostó por una transmisión automática CVT, que acumuló quejas por vibraciones, sobrecalentamiento, tirones y fallos prematuros. Aunque hubo actualizaciones y medidas correctivas, algunos propietarios siguieron experimentando problemas incluso después de las reparaciones. Por eso, encontrar una unidad económica de estos años no significa necesariamente realizar una buena compra: una avería importante en la transmisión puede disparar el coste de propiedad.
Antes de adquirir cualquier Pathfinder usado, resulta imprescindible revisar el historial de mantenimiento, el funcionamiento de la transmisión, el sistema de refrigeración y posibles daños por corrosión. En los modelos de 2018 y 2019 también conviene comprobar mediante el número de bastidor si se ha realizado la llamada a revisión relacionada con un posible riesgo de incendio. El kilometraje no debe ser el único criterio: un vehículo con más kilómetros y revisiones documentadas puede resultar más fiable que otro aparentemente menos usado, pero con un historial incompleto. La inspección de un mecánico independiente puede evitar gastos importantes después de la compra.