Cuando Toyota decidió retirar el Avalon tras el modelo 2022, puso fin a una de las sagas más exitosas entre los sedanes grandes de Norteamérica. Durante décadas, este modelo destacó por su comodidad, fiabilidad y amplitud interior. Sin embargo, la marca japonesa apostó por una estrategia completamente diferente al presentar el Crown, un vehículo que combina rasgos de sedán y crossover. La gran pregunta es si Toyota abandonó una fórmula probada para perseguir una tendencia que no ha terminado de funcionar.
El Toyota Avalon nunca fue un superventas como el Camry, pero sí logró construir una base de clientes extremadamente leal. En sus mejores años alcanzó entre 30.000 y 50.000 unidades vendidas anualmente en Estados Unidos, ofreciendo una experiencia premium sin necesidad de recurrir a una marca de lujo. Los compradores valoraban especialmente su habitáculo espacioso, la suavidad de marcha y la posibilidad de elegir entre motores V6 o versiones híbridas eficientes.
A pesar de la caída generalizada del segmento de los sedanes, el Avalon seguía teniendo sentido para muchos conductores. En 2022 cerró su ciclo comercial con 11.494 unidades vendidas, una cifra modesta pero superior a algunos de sus rivales directos. Muchos clientes veían en el Avalon la evolución natural del Camry, un coche más refinado para quienes buscaban confort y calidad sin saltar a Lexus.
Con el lanzamiento del Crown, Toyota intentó adaptarse al auge de los SUV y crossover. El modelo incorpora una posición de conducción más elevada, tracción total de serie y mecánicas híbridas en toda la gama. Además, recupera un nombre histórico dentro de Toyota, utilizado por primera vez en Japón en 1955. Sobre el papel parecía una propuesta innovadora, capaz de atraer a nuevos compradores que ya no estaban interesados en los sedanes tradicionales.
Sin embargo, el Crown ha tenido dificultades para encontrar una identidad clara. Muchos consumidores no terminan de entender si se trata de un sedán elevado, un crossover premium o una alternativa a Lexus. Esa falta de definición parece haber afectado sus resultados comerciales. Aunque en 2024 estuvo cerca del objetivo previsto por Toyota con 19.648 unidades vendidas, en 2025 las ventas descendieron hasta apenas 12.309 ejemplares.
La situación resulta aún más llamativa porque el actual Camry ha evolucionado hacia un posicionamiento más sofisticado, con motorizaciones híbridas de serie, un elevado nivel tecnológico y una experiencia de conducción más refinada. Para algunos analistas, el nuevo Camry representa mejor el espíritu del desaparecido Avalon que el propio Crown. El problema no es que el Crown sea un mal coche, sino que no parece ser el sustituto que muchos propietarios del Avalon estaban esperando.