El Toyota RAV4 y el Hyundai Tucson se han convertido en dos alternativas muy relevantes para quienes quieren disfrutar de las ventajas de la electrificación sin dar el salto definitivo a un coche eléctrico. En sus versiones híbridas enchufables de 2026, ambos ofrecen tecnología, espacio y un funcionamiento pensado para reducir el gasto de combustible, pero las pruebas realizadas por Edmunds sitúan al RAV4 como vencedor cuando el principal objetivo es ahorrar gasolina. El Tucson, eso sí, responde con argumentos importantes en confort y calidad interior.
La gran diferencia aparece en la eficiencia. Toyota anuncia hasta 54 millas de autonomía eléctrica para las versiones principales del RAV4 Plug-in Hybrid, mientras que la variante GR Sport alcanza una cifra inferior. En las pruebas de Edmunds, sin embargo, un RAV4 GR Sport llegó a recorrer 58 millas, unos 93 kilómetros, utilizando únicamente electricidad. Una vez agotada la batería, el modelo puede alcanzar alrededor de 40 mpg combinados, cifra que también quedó respaldada por las pruebas reales. El Tucson Plug-in Hybrid se queda en 32 millas de autonomía eléctrica y 35 mpg posteriormente, por lo que el Toyota obtiene una ventaja considerable para quien pueda cargarlo habitualmente.
El Hyundai Tucson, no obstante, tiene una baza especialmente importante para las familias: ofrece más espacio para las piernas en las plazas traseras y un mayor confort de marcha. Las mediciones citadas sitúan su espacio posterior para las piernas en 41,3 pulgadas, frente a las 37,8 del RAV4, mientras que los especialistas también consideran sus asientos delanteros más cómodos y su suspensión más agradable sobre firmes irregulares. En cuanto al maletero, la diferencia es pequeña a favor del Toyota en estas versiones enchufables, con 33,6 pies cúbicos frente a 31,9 del Hyundai.
En tecnología, la batalla resulta mucho más igualada. Ambos SUV obtuvieron una puntuación de 9,7 sobre 10 en las pruebas de Edmunds en conectividad y facilidad de uso. El Tucson incorpora de serie una pantalla central de 12,3 pulgadas, mientras que el RAV4 ofrece unidades de 10,5 y 12,9 pulgadas dependiendo del acabado. Toyota, sin embargo, vincula determinadas funciones como la navegación y los comandos de voz a una conexión a Internet que puede requerir una suscripción una vez finalizado el periodo de prueba.
En precio, los dos parten de algo más de 42.000 dólares y pueden acercarse a los 50.000 dólares con los acabados superiores. El Tucson consigue destacar por ofrecer un habitáculo con materiales de mayor calidad y una garantía más favorable, mientras que el RAV4 responde con una gama mucho más amplia de versiones. Toyota ofrece acabados como Woodland y GR Sport, que aportan una personalidad más marcada y permiten escoger entre un enfoque aventurero o deportivo.
El resultado final favorece al Toyota RAV4 Plug-in Hybrid, especialmente por un motivo muy concreto: la combinación de autonomía eléctrica y consumo una vez agotada la batería. El Tucson puede ser una opción más atractiva para quien priorice el confort, el espacio trasero y la calidad del habitáculo, pero si la prioridad número uno es reducir el gasto de gasolina, el RAV4 tiene la ventaja más importante. La conclusión de la comparativa es clara: el Hyundai planta cara y gana en varias categorías, pero Toyota termina imponiéndose cuando se analiza el objetivo principal de un híbrido enchufable: gastar menos combustible.