BMW dice adiós a su último roadster puro: el Z4 desaparece en 2026 dejando huérfanos a los ...

El BMW Z4 llega al final de su historia sin una edición especial de despedida, pero deja ...
01/08/2026

Franco Nahuel Rios

El BMW Z4 llega al final de su historia sin una edición especial de despedida, pero deja como legado una fórmula cada vez más rara: dos plazas, techo descapotable, tracción trasera y motor de seis cilindros.

La industria del automóvil sigue perdiendo modelos que representan una forma de entender la conducción más emocional y menos enfocada en cifras de ventas. El BMW Z4 2026 será el último capítulo de un roadster que durante casi dos décadas defendió la esencia clásica de la marca alemana, en un momento donde los SUV, la electrificación y la búsqueda de mayor rentabilidad han desplazado a los deportivos pequeños de nicho.

Tres generaciones de un descapotable que mantuvo vivo el espíritu BMW

El Z4 llegó como sucesor del exitoso BMW Z3, un modelo que logró vender cerca de 300.000 unidades durante su corta vida comercial y que se convirtió en uno de los roadsters más reconocibles de los años 90. Sin embargo, el Z4 nunca alcanzó esos niveles de popularidad, aunque sí evolucionó constantemente para adaptarse a los nuevos tiempos de la firma de Múnich.

La primera generación E85 destacó por su diseño atrevido con superficies curvas y una estética revolucionaria para BMW, mientras que la segunda generación E89 apostó por mayor refinamiento con techo rígido retráctil. Finalmente, la actual generación G29 llegó con una filosofía más deportiva, desarrollada junto al Toyota Supra y enfocada en recuperar parte del carácter dinámico que siempre había acompañado a los deportivos de la marca.

En su versión más interesante, el BMW Z4 M40i ofrecía un equilibrio difícil de encontrar en la actualidad. Su motor seis cilindros en línea turboalimentado B58 de 3.0 litros entregaba 382 CV, combinado con tracción trasera y un chasis capaz de ofrecer diversión sin renunciar al confort diario. No era el deportivo más radical del mercado, pero sí uno de los últimos representantes de una especie en peligro de extinción.

El problema fue que el mercado cambió. Los compradores comenzaron a abandonar los descapotables de dos plazas en favor de SUV deportivos más prácticos, mientras que la llegada de la electrificación obligó a los fabricantes a replantear sus inversiones. Con unas ventas cada vez más reducidas, mantener un modelo tan específico dejó de tener sentido económico para BMW.

El último Z4 recuperó el cambio manual que los puristas reclamaban

Curiosamente, cuando parecía que el Z4 estaba destinado a desaparecer sin grandes novedades, BMW decidió darle una última oportunidad a los aficionados más tradicionales. Para 2025, la marca incorporó una caja manual de seis velocidades exclusivamente para la versión M40i, una decisión inesperada que convirtió al roadster en una pieza mucho más especial.

La transmisión manual llegó mediante la edición Pure Impulse y posteriormente como opción dentro del paquete Handschalter. Aunque no era la caja más rápida ni la más radical del mercado, aportaba algo que muchos deportivos modernos han perdido: una conexión más directa entre conductor y automóvil. El embrague progresivo y los recorridos precisos permitían aprovechar mejor el carácter del motor B58.

Con el cambio manual, el Z4 recuperó parte de la filosofía original de los roadsters clásicos. Ya no se trataba únicamente de acelerar más rápido o marcar mejores tiempos en circuito, sino de disfrutar del proceso: elegir una marcha, escuchar el motor subir de vueltas y conducir sin depender completamente de la electrónica.

El BMW Z4 nunca tuvo el impacto cultural del Mazda MX-5 ni la imagen deportiva de otros modelos de la firma alemana, pero su desaparición representa mucho más que la pérdida de un modelo concreto. Es otro paso hacia un futuro donde los coches pequeños, ligeros y emocionales tienen cada vez menos espacio frente a vehículos más grandes y tecnológicos.

El Z4 2026 se marcha sin una despedida espectacular, sin una edición limitada conmemorativa y casi en silencio. Pero deja un recuerdo importante: durante años ofreció una experiencia sencilla y auténtica, basada en dos asientos, una capota plegable y un motor enviando potencia a las ruedas traseras. En una época dominada por SUV y eléctricos, esa fórmula puede convertirse pronto en una pieza de colección.