En las calles de Nueva York, un fenómeno está tomando fuerza: los coches fantasma. Estos vehículos, que carecen de placas de matrícula o tienen placas de otros estados, se han convertido en una preocupación creciente para las autoridades. Según un informe reciente del Consejo de la Ciudad de Nueva York, estos coches son responsables de una cantidad desproporcionada de infracciones de tráfico, desde estacionamiento ilegal hasta exceso de velocidad. En un análisis realizado sobre más de 3500 autos estacionados en 50 manzanas de la ciudad, se descubrió que casi el 23% de los vehículos carecían de placas o tenían placas fraudulentas.
El informe revela una tendencia alarmante: los autos fantasma tienen 2.5 veces más multas impagas que los vehículos con placas oficiales de Nueva York. Además, estos autos son más propensos a cometer infracciones graves, como exceso de velocidad en zonas escolares o bloqueo de bocas de incendio. La falta de control en la vigilancia de estos vehículos ha permitido que muchos conductores sigan sin ser detectados, contribuyendo a la creciente impunidad de estas infracciones.

El problema se agrava aún más con el auge de un mercado negro de matrículas fraudulentas. Las autoridades han identificado la existencia de placas gubernamentales vencidas, réplicas de matrículas y placas falsas, que son utilizadas por los infractores para evadir la detección. Este mercado clandestino facilita que los delincuentes o infractores reincidentes puedan evitar las sanciones y las consecuencias legales. Como resultado, la ciudad pierde anualmente más de 100 millones de dólares en ingresos relacionados con estos vehículos no rastreables.
Aunque el problema persiste, las autoridades han comenzado a implementar medidas para combatir la proliferación de estos vehículos. El contralor de la ciudad, Brad Lander, señaló que el uso de cámaras de velocidad ha sido efectivo en la reducción del exceso de velocidad y en la prevención de accidentes. Sin embargo, los coches fantasma siguen siendo un desafío constante para la policía. En 2024, se estima que los infractores evadieron multas por más de 100 millones de dólares gracias al uso de placas fraudulentas.