Dodge quiere convencer a los aficionados más fieles de Mopar de que un Charger sin motor Hemi también puede ser digno de llevar el apellido de la marca. Para conseguirlo, el Dodge Charger Super Bee 2027 eleva la potencia del motor SixPack 3.0 de seis cilindros en línea y doble turbo hasta los 600 CV, 50 CV más que el Scat Pack. Con esta cifra, acelera de 0 a 60 mph en 3,6 segundos y completa el cuarto de milla en 11,8 segundos.

El incremento de potencia procede de nuevos turbocompresores con compresores de 56 milímetros, frente a los 54 mm del Scat Pack, capaces de introducir más de 30 psi de presión en los cilindros. El par máximo se mantiene en 531 lb-pie, pero ahora aparece a 3.000 rpm, frente a las 3.500 rpm anteriores. Además, Dodge ha trabajado en el escape para ofrecer una banda sonora más agresiva, con mayor sonido de admisión y más petardeos durante las retenciones.
El Super Bee también introduce nuevas posibilidades de conducción. Aunque mantiene la tracción a las cuatro ruedas, un botón situado en el volante permite seleccionar un modo de propulsión trasera para facilitar las derrapadas y quemar neumático. También es el primer Charger equipado con el SixPack que incorpora de fábrica Track y Drag Mode, mientras que el sistema opcional Cosworth Drive Experience Recorder permite registrar vídeo, sonido y datos de rendimiento durante las tandas.
La electrónica recupera además una función muy conocida entre los seguidores de Dodge: el Torque Reserve, que permite acumular presión de turbo con el vehículo detenido antes de una salida. A ello se suma el sistema Race Prep, diseñado para refrigerar el conjunto mecánico entre pasadas manteniendo activo el ventilador eléctrico después de apagar el motor. Todo está pensado para convertir al Super Bee en una máquina especialmente eficaz en aceleraciones.
Dodge no se ha limitado a aumentar la potencia. El Charger Super Bee incorpora llantas forjadas de 20×11 pulgadas con neumáticos Goodyear Eagle Supercar 3 de 305/35 ZR20 en los cuatro ejes, además de muelles un 12 % más firmes delante y un 6 % detrás respecto al Scat Pack. Los nuevos amortiguadores adaptativos de doble válvula, junto con una barra estabilizadora trasera un 20 % más rígida, buscan reducir el subviraje y mejorar el control de la carrocería.
El sistema de frenado también está preparado para soportar un uso intensivo. El Super Bee utiliza discos ventilados de 16 pulgadas, pinzas Brembo de seis pistones delante y cuatro detrás, mientras que las pastillas aumentan un 27 % su superficie de contacto. Dodge también ha reforzado los semiejes y ha rediseñado la refrigeración para soportar la enorme carga térmica generada por el motor de seis cilindros biturbo.
El sistema de refrigeración permite mover un 50 % más de líquido en el circuito de alta temperatura y el doble en el de baja respecto al Scat Pack. El nuevo frontal canaliza un 30 % más de aire hacia el radiador principal y añade conductos específicos para refrigerar los frenos, además de dos radiadores auxiliares. Incluso las tuberías del intercooler reciben aislamiento térmico para mantener bajo control las temperaturas cuando el motor trabaja al límite.
El lanzamiento comenzará con una Super Bee Launch Edition, disponible tanto con carrocería coupé de dos puertas como en configuración berlina de cuatro puertas. Habrá tres combinaciones exclusivas: el llamativo Sucker Punch, un amarillo verdoso con detalles negros; Diamond Black con gráficos Sucker Punch; y el tono gris Shady con decoración negra. Todos incorporarán pinzas Hyper Lime, costuras Sour Lemon y distintivos específicos Super Bee. Dodge todavía debe anunciar el precio y la fecha de entrega, pero todo apunta a una cifra cercana o superior a 80.000 dólares.