El Pontiac Aztek fue uno de los coches más criticados de comienzos de los años 2000. Sus proporciones extrañas y su carrocería recargada lo convirtieron rápidamente en un objetivo fácil para las bromas, mientras que sus discretas ventas terminaron reforzando su fama de fracaso comercial.
Sin embargo, detrás de aquella estética había soluciones bastante inteligentes. El Aztek podía equipar tracción integral, numerosos espacios de almacenamiento y accesorios pensados para acampar, características que hoy permiten entenderlo de una manera muy diferente. Su aspecto tan particular también terminó jugando a su favor, ya que contribuyó a crear una auténtica legión de seguidores.
Cuando el Honda Element llegó en 2003, su carrocería cuadrada generó todo tipo de comparaciones poco favorables. Su aspecto recordaba a una caja sobre ruedas, pero esa forma poco convencional escondía uno de los interiores más prácticos de Honda.
El suelo completamente plano, las puertas de gran apertura y los asientos traseros configurables lo convertían en una herramienta perfecta para transportar bicicletas, mascotas o material de camping. Con los años, los propietarios han demostrado que aquella estética tan peculiar estaba directamente relacionada con una funcionalidad que muchos vehículos modernos todavía no consiguen igualar.
El Chrysler PT Cruiser fue presentado en el año 2000 con una estética retro extremadamente marcada. Sus formas exageradas provocaron tanta fascinación como críticas, y con el paso del tiempo se convirtió en uno de esos coches que era casi obligatorio ridiculizar.
Sin embargo, la perspectiva actual permite valorar mejor su personalidad. En un mercado repleto de compactos visualmente similares, un PT Cruiser bien conservado todavía consigue llamar la atención. Puede que su tecnología y sus prestaciones hayan quedado atrás, pero su diseño continúa siendo reconocible décadas después, algo que no muchos modelos contemporáneos pueden presumir.
El Fiat Multipla original sigue siendo uno de los coches de producción más peculiares de la historia. Su frontal provocó críticas prácticamente desde el primer día, pero aquella carrocería escondía una solución extraordinariamente inteligente para aprovechar el espacio disponible.
El Multipla podía transportar a seis ocupantes distribuidos en dos filas de tres asientos individuales, manteniendo unas dimensiones exteriores relativamente compactas. Su aspecto continúa siendo difícil de defender para muchos aficionados, pero la funcionalidad de su interior y su personalidad han conseguido convertirlo en otro modelo de culto.
El Nissan Juke llegó con una propuesta estética que parecía diseñada para provocar. Sus faros colocados a diferentes alturas y sus formas musculosas dividieron inmediatamente a los conductores, especialmente entre quienes esperaban un SUV pequeño de aspecto convencional.
Más de una década después, el mercado ha cambiado por completo. Los crossover compactos con líneas inspiradas en los coupés, grupos ópticos separados y diseños mucho más atrevidos se han convertido en algo habitual. En cierto modo, el Juke no envejeció mal: fue el resto de la industria el que terminó acercándose a su filosofía de diseño.
El BMW i3 rompió prácticamente todas las reglas visuales de la marca cuando llegó al mercado en 2013. Sus proporciones, los neumáticos estrechos, las puertas traseras de apertura invertida y su habitáculo futurista hicieron que pareciera más un experimento tecnológico que un BMW tradicional.
Con el tiempo, muchas de sus decisiones comenzaron a tener más sentido. La utilización de fibra de carbono, materiales reciclados y una plataforma diseñada específicamente para la propulsión eléctrica anticipó tendencias que hoy forman parte de la estrategia de numerosos fabricantes. Lo que parecía extraño hace una década ahora resulta mucho más familiar.
Las primeras generaciones del Toyota Prius tampoco conquistaron precisamente a los aficionados que buscaban deportividad. Su diseño peculiar y su sistema híbrido lo convirtieron durante años en objeto de bromas, especialmente entre los defensores de los motores de combustión tradicionales.
Pero Toyota terminó demostrando que aquella apuesta tenía futuro. El Prius ayudó a popularizar la tecnología híbrida a escala mundial y se convirtió en uno de los coches electrificados más reconocibles de la historia. Hoy su importancia dentro de la evolución del automóvil es mucho más evidente que cuando apareció por primera vez.
El Subaru Baja intentó mezclar dos conceptos que en su momento parecían difíciles de combinar: un habitáculo de turismo de cuatro puertas y una pequeña caja de carga trasera. El resultado no convenció a suficientes compradores y su producción estadounidense terminó después de pocos años.
La perspectiva actual, sin embargo, resulta bastante más interesante. Los pick-up compactos orientados al ocio y al estilo de vida han recuperado protagonismo, precisamente la filosofía que defendía el Baja. Su rareza y sus escasas unidades también han contribuido a crear una comunidad de aficionados que hoy lo considera mucho más especial.
El Isuzu VehiCROSS parecía directamente sacado de un prototipo cuando apareció a finales de los años 90. Sus enormes protecciones exteriores, sus proporciones poco convencionales y su agresivo frontal estaban muy alejados de los SUV tradicionales de aquella época.
Con el paso de los años, precisamente esas características se han convertido en su mayor virtud. El VehiCROSS sigue pareciendo diferente a muchos SUV contemporáneos, mientras que otros modelos de su generación han quedado visualmente anclados en los años 90. Su diseño experimental, que en su día generó rechazo, es ahora uno de los principales motivos por los que los aficionados lo buscan.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...