Ford prepara su regreso al segmento de los utilitarios eléctricos en Europa con un modelo del tamaño aproximado del desaparecido Fiesta. El nuevo compacto está previsto para 2028 y utilizará la plataforma Ampere desarrollada por Renault, una estrategia que permitirá reducir los costes asociados al desarrollo de un vehículo completamente nuevo.
La decisión supone un cambio de rumbo para Ford en el segmento de los coches pequeños. En lugar de desarrollar desde cero toda la arquitectura eléctrica, el fabricante estadounidense aprovechará una tecnología ya existente para acelerar el lanzamiento y competir en una categoría donde el precio será uno de los principales argumentos.
La estrategia de Ford con los vehículos pequeños no es nueva. En 2019, la compañía abandonó el segmento B de turismos en Estados Unidos, eliminando de su gama varios modelos compactos y concentrando sus esfuerzos en SUV, pick-ups y vehículos de mayor tamaño.
Aquella decisión respondió a los cambios en las preferencias de los compradores estadounidenses. Sin embargo, el mercado europeo mantiene una demanda mucho más importante de vehículos compactos, especialmente cuando combinan dimensiones reducidas, eficiencia y precios contenidos. El coche eléctrico que prepara Ford busca precisamente recuperar ese espacio.
Paralelamente a su acuerdo con Renault, Ford está desarrollando su propia Universal Electric Vehicle (UEV), una arquitectura concebida para servir como base de diferentes tipos de vehículos. El primer modelo que utilizará esta plataforma será el Ford Fathom, una pick-up eléctrica destinada a inaugurar esta nueva estrategia.
La arquitectura está diseñada para admitir distintas carrocerías y diferentes químicas de batería. Esta flexibilidad permitirá a Ford reutilizar buena parte de la tecnología y los componentes en futuros vehículos, reduciendo costes y facilitando el desarrollo de nuevos modelos eléctricos.
La estrategia eléctrica también está provocando cambios importantes en las instalaciones de Ford. La compañía está reacondicionando la planta de Louisville Assembly, en Estados Unidos, para fabricar el Fathom y otros vehículos que utilizarán la plataforma UEV.
La transformación de la fábrica permitirá adaptar los procesos de producción a las características de los nuevos vehículos eléctricos. Ford busca así aprovechar instalaciones existentes en lugar de depender exclusivamente de nuevas fábricas, una fórmula que puede ayudar a controlar la inversión necesaria para acelerar su transición eléctrica.
El acuerdo con Renault desempeñará un papel fundamental en el regreso de Ford al segmento de los coches pequeños en Europa. Ambas compañías colaborarán para utilizar la plataforma eléctrica Ampere en dos modelos compactos destinados al mercado europeo.
Esta arquitectura permitirá a Ford aprovechar una base tecnológica desarrollada específicamente para vehículos eléctricos de menor tamaño. Para el fabricante estadounidense, compartir tecnología supone una forma de reducir el tiempo y el dinero necesarios para desarrollar modelos capaces de competir en una categoría cada vez más importante.
La colaboración no se limita al uso de una plataforma ya existente. Ford y Renault pretenden aprovechar componentes y tecnologías compartidas para conseguir un vehículo eléctrico más competitivo económicamente.
El objetivo resulta especialmente importante en los coches urbanos, donde los márgenes suelen ser más reducidos y el precio final tiene un peso enorme en la decisión de compra. Compartir costes de desarrollo permite a Ford regresar al segmento sin asumir por sí sola toda la inversión necesaria para crear una nueva familia de vehículos eléctricos compactos.
El proyecto supone también una recuperación simbólica para uno de los tamaños de vehículo más conocidos de Ford. La compañía pretende lanzar un utilitario eléctrico similar en dimensiones al Fiesta antes de 2029, dentro de su estrategia de producto Ready-Set-Ford.
Aunque no se trata de un regreso literal del Fiesta, el nuevo modelo ocupará un espacio muy parecido dentro de la gama. La apuesta permitirá a Ford volver a ofrecer un vehículo pequeño en Europa justo cuando los coches eléctricos compactos comienzan a ganar protagonismo por sus menores costes de uso y sus dimensiones ideales para ciudad.
El principal riesgo para esta estrategia está en la propia evolución del mercado. Los coches eléctricos asequibles todavía tienen que demostrar que pueden alcanzar un volumen de ventas suficiente, especialmente en un escenario donde muchos compradores siguen comparando directamente sus precios con los de los modelos de combustión.
Si Ford consigue controlar los costes mediante la tecnología de Renault y su plataforma UEV, podrá tener una oportunidad para competir con mayor fuerza. La combinación entre un tamaño similar al Fiesta, tecnología eléctrica y un precio razonable será determinante para decidir si este regreso al segmento B se convierte en un éxito.
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