Ford está destinando una inversión cercana a los 5.000 millones de dólares para desarrollar una nueva arquitectura eléctrica universal que servirá de base para varios modelos futuros. Diseñada por un equipo especializado en California, esta plataforma permitirá reducir significativamente los costes de producción, manteniendo al mismo tiempo elevados estándares de calidad, resistencia y fiabilidad. La estrategia busca fabricar vehículos eléctricos a gran escala sin disparar los precios finales para el consumidor.
Uno de los mayores atractivos de esta futura pickup será su precio objetivo de aproximadamente 30.000 dólares, una cifra muy inferior a la de muchas camionetas eléctricas actuales. Ford quiere dirigirse especialmente a autónomos, contratistas y pequeños empresarios que necesitan una herramienta de trabajo eficiente. Gracias al ahorro en combustible y mantenimiento, la marca considera que esta camioneta ofrecerá una de las mejores relaciones entre coste y utilidad del segmento.
Para alcanzar ese competitivo precio, la pickup utilizará baterías de litio-ferrofosfato (LFP), una tecnología cada vez más popular en la industria. Estas baterías son más económicas de fabricar que las tradicionales de iones de litio y destacan por ofrecer una mayor vida útil y una resistencia superior al desgaste, aspectos fundamentales para vehículos destinados a un uso intensivo diario y aplicaciones comerciales.
Aunque estará enfocada en la asequibilidad, Ford no descuidará el rendimiento. Las previsiones apuntan a una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 5,6 segundos, una cifra notable para una pickup de trabajo. Además, incorporará tecnología de carga bidireccional, permitiendo que la batería suministre electricidad a una vivienda durante varios días en caso de emergencia o cortes de suministro, una función cada vez más valorada por los usuarios.
Las dimensiones de la nueva pickup eléctrica estarán inspiradas en las del actual Ford Ranger, pero la ausencia de un motor de combustión permitirá aprovechar mejor el espacio disponible. El modelo contará con cabina de cuatro puertas, caja de carga trasera y un amplio maletero delantero o frunk, ofreciendo soluciones prácticas tanto para el trabajo diario como para el uso familiar. El diseño buscará maximizar la funcionalidad sin aumentar el tamaño exterior del vehículo.
La llegada de esta pickup forma parte de un ambicioso plan de electrificación. Ford también trabaja en un F-150 eléctrico con extensor de autonomía, capaz de recargar la batería mediante un generador de gasolina durante trayectos largos. Paralelamente, la compañía prepara un SUV eléctrico de tres filas de asientos destinado a sustituir al Explorer de combustión, reforzando su apuesta por vehículos eléctricos prácticos, accesibles y adaptados a las necesidades reales de familias y profesionales.
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