La Chevrolet Silverado lleva siendo el pilar de la marca desde 1999 y también una de las camionetas más fiables del mercado. Disponible con motores V6 y V8 a lo largo de sus distintas generaciones, ha sabido combinar capacidad de trabajo con una mecánica muy resistente. Sus piezas son fáciles de encontrar y los costes de mantenimiento se mantienen relativamente contenidos para una pick-up de tamaño completo, lo que explica su enorme popularidad.
La Chevrolet Colorado ofrece gran parte de las capacidades de la Silverado en un formato más manejable. Su segunda generación comparte numerosos componentes con su hermana mayor, lo que facilita el mantenimiento y reduce el coste de las reparaciones. Además, sus motores de cuatro cilindros destacan por ofrecer un buen equilibrio entre consumo, potencia y fiabilidad para el uso diario o el trabajo.
La Chevrolet Avalanche destacó por su innovador diseño, que combinaba el espacio interior de un SUV con la funcionalidad de una pick-up. Construida sobre la misma plataforma que la Silverado y otros modelos de General Motors, montó robustos motores V8 capaces de soportar un uso intensivo durante muchos años. Aunque sufrió algunos problemas estéticos con los paneles exteriores, su mecánica continúa siendo una de sus principales virtudes.
Aunque técnicamente no es una camioneta, la Chevrolet Suburban comparte gran parte de su estructura con la Silverado. Su enorme resistencia mecánica, los motores V8 de larga duración y una excelente capacidad de remolque la han convertido en uno de los vehículos más longevos del mercado estadounidense. Si recibe un mantenimiento adecuado, puede recorrer cientos de miles de kilómetros antes de necesitar reparaciones importantes.
La Chevrolet C/K Series fue durante cuatro décadas la principal gama de camionetas de la marca. Su diseño mecánico sencillo, unido a la enorme disponibilidad de piezas de recambio, hace que siga siendo una de las pick-up clásicas más económicas de mantener. Además, sus motores de seis y ocho cilindros destacan por una robustez que ha permitido que muchas unidades continúen trabajando décadas después de abandonar la línea de producción.
La Chevrolet S-10 fue la primera pick-up compacta desarrollada por uno de los grandes fabricantes estadounidenses y rápidamente se ganó una excelente reputación. Su mecánica sencilla, unos costes muy bajos de mantenimiento y una gran disponibilidad de componentes permiten mantenerla en funcionamiento sin realizar grandes inversiones. Sigue siendo una de las mejores opciones para quienes buscan una camioneta económica y duradera.
El Chevrolet El Camino ocupa un lugar único en la historia del automóvil al combinar la comodidad de un coupé con la practicidad de una caja de carga. Gracias a que compartía numerosos componentes con el Chevrolet Chevelle, las reparaciones resultan sencillas y económicas. Sus motores de seis cilindros y V8 también destacan por una gran resistencia cuando reciben un mantenimiento adecuado.
La Chevrolet LUV, desarrollada sobre la base del Isuzu KB, fue una de las primeras pick-up compactas de la marca. Su tamaño reducido, un consumo contenido y una mecánica extremadamente sencilla permitieron reducir notablemente los costes de mantenimiento. Además, al compartir plataforma con modelos de Isuzu, encontrar piezas de recambio sigue siendo relativamente fácil incluso muchos años después de su desaparición.
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