La Ford Maverick Hybrid revolucionó el segmento de las pick-up compactas al combinar un sistema híbrido de serie con una construcción monocasco. La fórmula sacrifica parte de la capacidad de remolque de las camionetas tradicionales a cambio de conseguir unas cifras de consumo mucho más cercanas a las de un turismo compacto. Además, Ford convirtió el sistema híbrido en la motorización de acceso, una decisión que ayudó a disparar el interés por el modelo.
La Hyundai Santa Cruz sigue una filosofía similar a la Maverick al utilizar una plataforma derivada de un crossover. Esta configuración proporciona un comportamiento más parecido al de un coche convencional y permite conseguir un consumo más contenido que el de muchas pick-up de chasis de largueros. Su diseño y equipamiento de seguridad también han conseguido atraer a compradores que nunca habían considerado adquirir una camioneta.
La Toyota Tundra i-FORCE MAX demuestra que una pick-up de grandes dimensiones también puede recurrir a la electrificación para mejorar su eficiencia. Su sistema combina un V6 biturbo con un motor eléctrico integrado en la transmisión, proporcionando un elevado par para remolcar sin renunciar a un consumo más bajo que el de las antiguas mecánicas V8 atmosféricas.
La Ford F-150 PowerBoost combina un V6 biturbo con asistencia eléctrica para ofrecer un equilibrio poco habitual entre capacidad de trabajo y eficiencia. Su sistema híbrido permite reducir el consumo frente a otras versiones de la gama y, además, incorpora un generador capaz de alimentar herramientas o equipos durante las jornadas de trabajo y las escapadas al aire libre.
La Chevrolet Silverado 1500 con motor turbodiésel apuesta por un seis cilindros en línea que combina un elevado par con un consumo especialmente interesante durante los desplazamientos por autopista. Esta configuración resulta atractiva para quienes pasan muchas horas viajando o remolcando, ya que el diésel permite mantener buenos registros de eficiencia cuando la camioneta circula durante largos periodos a velocidad constante.
La GMC Sierra 1500 Diesel comparte su motor Duramax de seis cilindros en línea con su equivalente de Chevrolet, pero lo combina con un planteamiento más lujoso. El sistema diésel entrega un par contundente y mantiene un consumo contenido en carretera, una característica especialmente valorada por quienes utilizan la pick-up para transportar caravanas, embarcaciones o remolques.
La Ram 1500 utiliza el sistema de hibridación ligera eTorque en determinadas configuraciones para mejorar la eficiencia de sus motores de gasolina. Un pequeño motor eléctrico y una batería ayudan en las fases de arranque y parada, reduciendo ligeramente el gasto sin eliminar el carácter del propulsor V8. La combinación ofrece un punto intermedio entre una mecánica convencional y un híbrido completo.
La Toyota Tacoma i-FORCE MAX incorpora un sistema híbrido formado por un motor turbo de cuatro cilindros y asistencia eléctrica. Esta solución no solo mejora el consumo respecto a generaciones anteriores, sino que también incrementa el par disponible a bajas revoluciones, una ventaja especialmente importante al remolcar o circular fuera del asfalto.
La Jeep Gladiator EcoDiesel combina el motor V6 turbodiésel con la capacidad todoterreno heredada de la familia Wrangler. Su principal atractivo está en la combinación de autonomía, par motor y consumo en carretera, características que han convertido esta configuración en una opción interesante para quienes realizan viajes largos, remolcan o practican overlanding.
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