El Porsche 930 Turbo se ganó una reputación legendaria por su comportamiento impredecible al límite. Su motor turboalimentado entregaba la potencia de forma brusca y repentina, especialmente en mitad de una curva, provocando violentos episodios de sobreviraje. La combinación de un enorme peso sobre el eje trasero y una respuesta explosiva convirtió al 930 en uno de los Porsche más exigentes de conducir.
El Dodge Viper RT/10 nació con una filosofía radical: ofrecer el máximo rendimiento sin filtros electrónicos. Muchas de sus primeras versiones carecían de control de tracción, control de estabilidad e incluso ABS. Su gigantesco motor V10 enviaba una enorme cantidad de potencia a las ruedas traseras, haciendo que cualquier error al acelerar pudiera terminar en una pérdida de control instantánea.
Considerado por muchos como uno de los mejores superdeportivos de todos los tiempos, el Porsche Carrera GT también es famoso por su enorme dificultad de conducción. Su motor V10 derivado de la competición, unido a un embrague cerámico extremadamente sensible y la ausencia de control electrónico de estabilidad, exigía una precisión absoluta al volante. Cuando alcanzaba el límite de adherencia, las reacciones podían ser tan rápidas como imprevisibles.
El Ferrari F40 fue concebido prácticamente como un coche de carreras homologado para carretera. Equipado con un motor V8 biturbo, carecía de dirección asistida, frenos asistidos y ayudas electrónicas. La brutal entrada de potencia de los turbocompresores podía provocar pérdidas de tracción repentinas, obligando al conductor a dosificar el acelerador con enorme cuidado para evitar situaciones comprometidas.
El Shelby Cobra 427 reunía todos los ingredientes para convertirse en una máquina extremadamente difícil de dominar. Su enorme motor V8 Ford de gran bloque se combinaba con un chasis muy ligero y una corta distancia entre ejes. Con neumáticos traseros relativamente estrechos y una suspensión rudimentaria para los estándares actuales, la entrega de potencia podía superar fácilmente la capacidad de adherencia disponible.
El TVR Cerbera Speed 12 representó la filosofía más extrema de la marca británica. En una época en la que muchos fabricantes comenzaban a incorporar sistemas electrónicos de seguridad, TVR apostó por una conducción completamente analógica. Su dirección extremadamente sensible, la respuesta inmediata del acelerador y una potencia descomunal hacían que incluso los pilotos experimentados tuvieran que extremar las precauciones, especialmente sobre superficies mojadas.
El Renault Clio V6 sorprendió al mundo al instalar un motor V6 en posición central tras los asientos delanteros de un pequeño utilitario. Esta configuración generó una distribución de pesos muy peculiar y un comportamiento dinámico difícil de anticipar. Su corta distancia entre ejes favorecía reacciones extremadamente rápidas, provocando trompos repentinos a alta velocidad que incluso conductores experimentados encontraban difíciles de controlar.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...