El Mazda CX-5 2025 puede estar en su último año antes de un rediseño completo, pero eso no le impide seguir brillando. Frente a rivales como el Honda CR-V o el Toyota RAV4, el SUV japonés conserva un estilo inconfundible y un enfoque deportivo que lo distingue en un segmento donde la mayoría apuesta por la sobriedad antes que por el carácter.
Bajo el capó, la versión con motor turboalimentado de 2.5 litros y hasta 256 CV ofrece una conducción dinámica y segura, con una respuesta que lo convierte en uno de los SUV más entretenidos de su categoría. Aunque mantiene una caja automática de seis velocidades —menos moderna que las de algunos rivales—, el CX-5 compensa con una dirección precisa y un chasis afinado al estilo deportivo que lo hacen destacar en carretera.
En el interior, Mazda vuelve a demostrar por qué su CX-5 es considerado uno de los SUV compactos más refinados. Los materiales de calidad, el diseño minimalista y la pantalla de infoentretenimiento de 10,3 pulgadas generan una atmósfera premium, cercana a la de marcas de lujo. La comodidad está garantizada gracias a una suspensión equilibrada que filtra bien las irregularidades sin sacrificar agilidad.

No todo es perfecto: el CX-5 2025 carece de versión híbrida, algo que sí ofrecen sus principales competidores, y el espacio trasero junto al maletero se queda algo corto para familias grandes. Aun así, con consumos de hasta 30 mpg en carretera y un precio de partida de 30.265 dólares (42.295 en la versión Turbo Signature), sigue siendo una de las compras más sensatas y pasionales del segmento.
En definitiva, el Mazda CX-5 2025 cierra su generación con nota alta, consolidándose como un SUV compacto elegante, divertido y de gran calidad. Un modelo que demuestra que, incluso en su último año, puede seguir superando a rivales más nuevos en lo que realmente importa: el placer de conducir.
SUV de gran tamaño, al igual que los gigantescos árboles del parque Nacional Sequoia en California.