Mercedes-Benz ha registrado una patente que plantea una solución tan llamativa como poco habitual en el mundo del automóvil: un todoterreno capaz de entrar en el agua, flotar y volver a tierra por sus propios medios. El sistema está pensado para un SUV de dos ejes y utiliza diferentes tecnologías para mantener la estabilidad durante el cruce. Por ahora, se trata únicamente de una patente y no existe confirmación de que vaya a convertirse en un modelo de producción.
La propuesta utiliza insertos de espuma o elementos hinchables situados dentro de los pasos de rueda. Cada uno puede inflarse o desinflarse de forma independiente mediante una unidad de control. De esta manera, el vehículo podría modificar su flotabilidad en cada esquina y compensar los cambios provocados por el peso, las corrientes o el movimiento del agua.

Los elementos de flotación permanecerían guardados cuando no fueran necesarios. Según la patente, podrían ocupar el espacio destinado normalmente a la rueda de repuesto. Un compresor de aire integrado en el vehículo permitiría inflarlos antes de afrontar un cruce acuático. La solución busca mantener las dimensiones habituales de un todoterreno cuando circula por tierra y desplegar el sistema solo cuando sea necesario.
Una vez que el vehículo comienza a flotar, las propias ruedas seguirían teniendo una función fundamental. El sistema permitiría que continuasen girando y modificando su dirección aunque estuvieran fuera del suelo. La suspensión podría ajustar el ángulo de cada rueda para utilizarlas como una especie de timones, ayudando a controlar la trayectoria mientras el SUV se desplaza por el agua.
La propulsión también procedería de las ruedas. El sistema podría aplicar diferentes niveles de par hacia delante o hacia atrás en cada rueda, con el objetivo de corregir la trayectoria. Esto permitiría compensar los efectos de una corriente, las diferencias de resistencia entre ambos lados o una entrada incorrecta hacia la orilla.

El control individual de cada rueda también sería importante durante la transición entre el agua y la tierra. La unidad electrónica podría distribuir la fuerza entre las distintas esquinas del vehículo para mantenerlo orientado hacia el lugar elegido. Así, el sistema buscaría reducir los desplazamientos laterales y facilitar el momento en el que las ruedas vuelven a entrar en contacto con el terreno.
La idea resulta especialmente interesante porque no necesita convertir el vehículo en una embarcación tradicional. En lugar de utilizar un casco específico, Mercedes plantea solucionar el problema mediante flotadores desplegables, suspensión, dirección y software. El concepto aprovecha buena parte de los componentes que un todoterreno ya utiliza para circular por terrenos complicados.
La propuesta recuerda inevitablemente al carácter aventurero del Mercedes-Benz Clase G, aunque existe una diferencia fundamental. El todoterreno alemán está preparado para afrontar pasos de agua muy exigentes, pero no para mantenerse flotando y desplazarse sobre un lago o un río. La nueva patente llevaría esa capacidad de vadeo a un nivel completamente diferente.
Por ahora, Mercedes-Benz no ha anunciado ningún programa de producción relacionado con este sistema. La patente demuestra, sin embargo, que la marca está explorando soluciones muy poco convencionales para mejorar las capacidades de sus futuros todoterrenos. Si algún día llega a utilizarse en un vehículo real, un SUV de Mercedes podría ser capaz de flotar y navegar utilizando sus propias ruedas, una posibilidad que hasta ahora parecía más propia de la ciencia ficción.