Toyota lleva años recuperando su ADN deportivo con modelos como el GR 86 y el GR Supra, aunque ambos nacieron de colaboraciones con otros fabricantes. Ahora un nuevo diseño digital plantea cómo sería un Toyota Celica desarrollado íntegramente por la marca japonesa, tomando como inspiración el mítico Celica All-Trac Turbo de 1988. La propuesta, creada por el diseñador digital Timothy Adry Emmanuel, llega después de 17 años desde que el Celica abandonó la producción y combina elementos clásicos con una interpretación moderna que podría entusiasmar a los aficionados más puristas.
El frontal es probablemente la zona donde más claramente se reconoce el legado del Celica de cuarta generación. La característica moldura situada bajo el capó y los faros auxiliares delanteros reinterpretan algunos de los rasgos del All-Trac Turbo, aunque los tradicionales faros escamoteables han sido sustituidos por modernas unidades LED integradas en el frontal. El paragolpes también presenta grandes entradas de aire laterales, una parrilla de mayores dimensiones y un spoiler inferior en contraste que refuerza el carácter deportivo del prototipo.
El perfil apuesta por una evolución mucho más radical. Las puertas y los paneles posteriores incorporan superficies aerodinámicas y líneas muy marcadas que recorren toda la carrocería, mientras que los faldones laterales añaden pequeñas aletas que conectan visualmente con el diseño delantero. El habitáculo es mucho más compacto y estilizado que el del Celica original, con una silueta más orgánica que desemboca en una zaga completamente reinterpretada. Allí apenas quedan referencias directas al modelo de 1988, más allá del nombre Celica situado en la zona inferior del alerón.
La parte trasera adopta una estética especialmente agresiva gracias a un difusor moderno, un labio posterior de color contrastante y una estructura central que integra los pilotos. Si Toyota decidiera llevar un proyecto semejante a producción, el diseño tendría que acompañarse de una mecánica capaz de recuperar el espíritu deportivo del modelo original. El Celica All-Trac Turbo de 1988 utilizaba un cuatro cilindros turbo de 2,0 litros con 190 CV y tracción integral, unas cifras que hoy resultarían insuficientes para enfrentarse a los deportivos contemporáneos.
Una posible solución sería recurrir al arsenal mecánico del propio grupo Toyota. Un motor 2.4 turbo de cuatro cilindros podría ofrecer alrededor de 275 CV, mientras que una versión de altas prestaciones podría imaginarse con el V6 biturbo de 3,5 litros empleado por la Tundra en configuración i-Force Max, con hasta 437 CV. Una combinación de este tipo permitiría al hipotético Celica recuperar la tracción integral, ofrecer prestaciones modernas y, sobre todo, mantener una identidad mecánica genuinamente Toyota. El resultado sería un deportivo muy diferente al GR Supra y al GR 86, precisamente porque no dependería de BMW ni de Subaru para existir.
El concepto cobra todavía más interés cuando se recuerda la importancia histórica del All-Trac Turbo. Toyota utilizó esta denominación para diferentes modelos equipados con su sistema de tracción integral y el Celica la empleó entre 1988 y 1993. El ejemplar de 1988 se ha convertido en un clásico difícil de encontrar en buen estado y puede alcanzar valores de entre 5.000 y 20.000 dólares, dependiendo de su conservación. Este nuevo ejercicio de diseño no confirma ningún regreso oficial, pero demuestra que el nombre Celica todavía tiene suficiente fuerza para despertar la imaginación de los aficionados. Si Toyota decidiera recuperar la denominación con un deportivo desarrollado desde cero y equipado con un auténtico motor de la casa, podría convertirse en uno de los regresos más esperados de la industria japonesa.