
No siempre el modelo más potente es el más recomendable. El BMW M2 representa el máximo exponente de la Serie 2, con una puesta a punto pensada para exprimir cada curva y una capacidad dinámica extraordinaria. Sin embargo, esa filosofía también implica una suspensión más firme, un chasis más rígido y un carácter que puede resultar excesivo para quienes utilizan el coche principalmente en carretera. Frente a él, el BMW M240i conserva buena parte de la esencia deportiva con un planteamiento mucho más equilibrado para el día a día.
La gama del Serie 2 Coupé ofrece diferentes escalones de prestaciones, desde el 230i con motor turbo de cuatro cilindros hasta el M240i y, finalmente, el M2. El protagonista intermedio utiliza el conocido B58, un seis cilindros en línea turboalimentado, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades y con propulsión trasera o tracción integral xDrive según configuración. El resultado es un coupé compacto que combina prestaciones contundentes con un nivel de confort difícil de encontrar en un automóvil de orientación tan deportiva.
La diferencia sobre el asfalto es mucho menor de lo que sugieren sus respectivos emblemas. BMW anuncia para el M240i xDrive un 0-60 mph de 4,1 segundos, una cifra idéntica a la declarada para el M2. Las mediciones independientes incluso reducen todavía más esa distancia: pruebas de Car and Driver registraron 3,6 segundos para el M240i xDrive frente a 3,5 segundos para el M2. En carretera abierta, donde resulta complicado aprovechar todo el potencial de ambos, esa décima apenas tiene relevancia.
El M2 justifica su posición con una carrocería más ancha, vías ampliadas, mayor rigidez estructural y una puesta a punto claramente enfocada al circuito. Es más preciso y capaz cuando se conduce al límite, pero también transmite más irregularidades al habitáculo y exige mayor compromiso al volante. Para un conductor que no visite habitualmente un circuito, buena parte de ese potencial puede quedarse prácticamente sin utilizar, mientras que el M240i ofrece una respuesta suficientemente rápida sin sacrificar tanta comodidad.
El interior refuerza precisamente esa filosofía. El M240i combina deportividad y lujo con una instrumentación digital de 12,3 pulgadas y una pantalla multimedia de 14,9 pulgadas integrada en el panel curvo del salpicadero. También permite diferentes acabados, desde madera de poro abierto hasta fibra de carbono, y puede incorporar un sistema de sonido Harman/Kardon de 12 altavoces. No tiene la estética tan radical del M2, pero sí conserva una atmósfera tecnológica y premium apropiada para utilizarlo todos los días.

Otro de sus argumentos es el propio motor B58, convertido en uno de los propulsores más reconocidos de la gama moderna de BMW por su combinación de prestaciones, respuesta y eficiencia. La tracción xDrive aporta todavía más capacidad para aprovechar la potencia al acelerar, mientras que la transmisión automática de ocho relaciones cambia con rapidez y permite disfrutar del rendimiento sin convertir cada desplazamiento en una sesión de conducción exigente. El M2 dispone de cambio manual, una característica muy apreciada por los puristas, pero el automático del M240i resulta especialmente eficaz para un uso cotidiano.
La verdadera ventaja del M240i aparece cuando se analiza el conjunto y no únicamente las cifras de potencia. Por carretera, el BMW M240i ofrece prácticamente todo el rendimiento que la mayoría de conductores puede aprovechar, pero con una suspensión menos extrema y un comportamiento más amable. El M2 sigue siendo superior como herramienta de circuito y como expresión máxima de la división M, aunque esa capacidad adicional tiene un coste económico y también práctico.
La diferencia de precio tampoco es menor. El M2 parte de unos 69.000 dólares, mientras que el M240i permite acceder a una mecánica de seis cilindros y unas prestaciones extraordinarias por bastante menos. Esa distancia económica puede destinarse a equipamiento, personalización o simplemente quedarse en el bolsillo. Por eso, aunque el M2 continúa siendo una máquina espectacular, el M240i representa para muchos aficionados el punto dulce de la Serie 2: rápido, divertido, cómodo y suficientemente especial para disfrutarlo cada día.