
El Mercedes-Benz Clase G es uno de esos vehículos cuya imagen apenas necesita presentación, pero también se ha convertido en una de las bases favoritas para las preparaciones de lujo y los restomods. El último proyecto de Expedition Motor Company (EMC) apuesta por un aspecto que recuerda a los G-Wagen originales, aunque la etiqueta «period-correct» no termina de encajar del todo. Bajo su carrocería clásica se esconde una profunda actualización mecánica que transforma por completo su comportamiento.

La gran transformación se encuentra bajo el capó. EMC ha mantenido el motor original OM605a turbodiésel de cinco cilindros y 2,5 litros, pero ha introducido numerosas mejoras, entre ellas nuevos árboles de levas de doble árbol y un turbocompresor revisado. El resultado es una potencia cercana a los 225 CV, una cifra que prácticamente duplica la de las versiones atmosféricas de este propulsor y que convierte al antiguo 250GD en un vehículo mucho más rápido y contundente.
Aunque EMC presenta el proyecto como una restauración, la importante evolución del motor hace que el término restomod sea mucho más apropiado. La potencia adicional cambia inevitablemente la experiencia al volante de este G-Wagen, que conserva la sensación de conducir un todoterreno clásico, pero ahora responde con una contundencia que su configuración original nunca pudo ofrecer. Es una combinación especialmente interesante para quienes buscan la estética de un clásico sin renunciar a unas prestaciones más actuales.
La carrocería ha sido repintada en un tono exclusivo denominado Magma Beam Orange, un color que convierte al G-Wagen en el protagonista absoluto de cualquier escenario. El naranja contrasta con numerosos elementos acabados en negro, entre ellos los pasos de rueda ensanchados, la jaula antivuelco, las llantas Stahl de 17 pulgadas y el nuevo paragolpes delantero de acero acompañado por una defensa tubular.
El habitáculo ha recibido una transformación igualmente profunda. EMC ha combinado cuero en tonos Doppio y Nasturtium para crear una configuración de dos colores que aporta una imagen mucho más lujosa y exclusiva. La tapicería se extiende por los asientos, el salpicadero y el volante, mientras que las molduras de madera de roble teñido añaden un contraste elegante en un interior que originalmente estaba mucho más enfocado a la funcionalidad.
Desde el puesto de conducción, la experiencia probablemente seguirá resultando familiar para cualquiera que haya conducido un G-Wagen clásico. La posición elevada, la visibilidad y la sensación mecánica del todoterreno permanecen presentes, pero todo cambia al pisar el acelerador. Los 225 CV del motor turbodiésel revisado transforman por completo la respuesta del vehículo, haciendo que esta preparación sea mucho más que una simple restauración estética.
El proyecto de EMC representa una de las formas más interesantes de reinterpretar un Mercedes-Benz 250GD clásico. La carrocería conserva suficientes elementos originales para mantener el carácter del modelo, pero la mecánica, la suspensión visual del conjunto y el interior se alejan claramente de una restauración estrictamente fiel. El resultado es un G-Wagen con apariencia de clásico, corazón de restomod y una personalidad propia, especialmente gracias a su espectacular combinación de naranja y negro.
