Cuando Lexus apareció en escena en 1989 con el LS400, muchos dudaban de que una marca japonesa pudiera competir con Mercedes o BMW. Pero el tiempo ha demostrado lo contrario. Este sedán con motor V8 fue un prodigio de calidad, confort y fiabilidad, y hoy empieza a ser reconocido como clásico. Aunque sus precios aún son moderados (entre 8.000 y 20.000 dólares), los ejemplares con bajo kilometraje empiezan a subir. Es un coche que representa la filosofía de excelencia de Toyota elevada al lujo.
El Skyline GT-R R32 nació para dominar las pistas y terminó conquistando los corazones de millones de entusiastas. Apodado “Godzilla”, ofrecía tracción total, un motor biturbo RB26DETT y una herencia de competición que le permitió arrasar en los circuitos. Su precio nuevo rondaba los 40.000 dólares, pero ahora supera los 150.000 dólares con facilidad. Algunos modelos en estado inmaculado han rebasado los 200.000 dólares, consolidándose como el icono de la era dorada del JDM.
El primer Mazda RX-7 introdujo el motor rotativo al gran público, y lo hizo envuelto en un coupé ligero, ágil y con una personalidad única. En su día costaba menos de 10.000 dólares, pero hoy puede superar los 50.000 dólares si está en excelente estado. Este modelo destaca por su mecánica poco convencional y por ser una pieza clave en la historia de la ingeniería japonesa. Su mantenimiento puede ser complejo, pero su carácter lo ha convertido en una rareza cada vez más valorada.
Lanzado en 1970, el Datsun 240Z redefinió el concepto de deportivo accesible. Su motor de seis cilindros, su diseño clásico y su bajo coste original (unos 3.500 dólares) lo convirtieron en un éxito mundial. Hoy, los ejemplares restaurados se venden por más de 60.000 dólares, y algunos superan los 100.000 si están en estado de concurso. Este modelo ha pasado de ser un coche económico a convertirse en uno de los grandes favoritos de los coleccionistas.
Producido entre 1967 y 1970, el Toyota 2000GT es probablemente el coche japonés clásico más valioso del mundo. Fabricado en colaboración con Yamaha y con solo 337 unidades construidas, este deportivo artesanal rivalizó con el Jaguar E-Type y el Porsche 911 en sus inicios. Hoy en día, se vende por cifras cercanas al millón de dólares, con ejemplares de alto perfil que han alcanzado los 2,5 millones. Su belleza, rareza y herencia lo convierten en un icono absoluto del coleccionismo global.