El Porsche 911 GT1 nació para cumplir con las normas de homologación de la categoría GT1, lo que obligó a la marca alemana a fabricar una reducida serie para su uso en carretera. Su tecnología derivada de la competición, sus extraordinarias prestaciones y su exclusividad lo han convertido en uno de los Porsche más codiciados de la década de los 90 y en una pieza imprescindible para los coleccionistas.
El BMW 1M Coupé estuvo poco tiempo en producción, pero fue suficiente para ganarse el respeto de los aficionados a la conducción. Equipado con un motor de seis cilindros en línea turboalimentado y una puesta a punto centrada en el equilibrio del chasis, este modelo destacó por ofrecer una experiencia de conducción muy pura, convirtiéndose rápidamente en uno de los BMW M modernos más deseados.
Con una carrocería de fibra de carbono y un espectacular motor V10 atmosférico, el Lexus LFA demostró que la firma japonesa podía competir de tú a tú con los mejores fabricantes de superdeportivos. Su producción limitada y el sonido inconfundible de su mecánica lo han convertido con el paso de los años en una de las piezas más exclusivas y valoradas del mercado.
El Dodge Viper ACR llevó al límite el concepto del deportivo americano gracias a un enorme motor, una aerodinámica desarrollada para circuito y unas prestaciones capaces de rivalizar con deportivos europeos mucho más caros. Aunque su producción fue limitada, dejó una huella imborrable como uno de los coches más radicales jamás fabricados por Dodge.
El Ford RS200 fue desarrollado para competir en la mítica categoría Grupo B del Mundial de Rallyes. Su sistema de tracción total, el motor central y una avanzada ingeniería lo situaron entre los coches más innovadores de su época. El final de aquella competición limitó su producción, aumentando todavía más su exclusividad y su valor entre los coleccionistas.
El Honda NSX Type R llevó las cualidades del NSX original un paso más allá gracias a una importante reducción de peso y una puesta a punto enfocada completamente a la conducción deportiva. Fabricado en cantidades muy reducidas, este modelo es considerado actualmente uno de los deportivos japoneses más admirados por su precisión, equilibrio y pureza al volante.
El Mercedes-Benz CLK GTR fue concebido inicialmente como un coche de carreras y posteriormente adaptado para circular por carretera con el objetivo de cumplir los requisitos de homologación. Su producción extremadamente limitada, unida a unas prestaciones sobresalientes y a una tecnología heredada directamente de la competición, lo convirtieron en uno de los deportivos más exclusivos e icónicos jamás construidos.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...