Comprar un SUV de lujo implica realizar un desembolso importante, pero el problema aparece cuando llega el momento de venderlo. Según los datos recopilados en estudios de depreciación, algunos modelos premium pueden perder más de la mitad de su valor en apenas cinco años, debido a factores como los elevados precios de partida, la rápida evolución tecnológica, los costes de mantenimiento o una demanda limitada en el mercado de segunda mano. Entre los ocho modelos señalados aparecen nombres tan conocidos como Range Rover, BMW iX, Audi e-tron, Maserati Levante, Land Rover Discovery, Jaguar F-Pace, Cadillac Escalade y Lincoln Navigator.
El caso más llamativo es el Land Rover Range Rover, que encabeza esta clasificación con una pérdida estimada del 61,7 % de su valor durante cinco años, según los datos de depreciación de iSeeCars citados por la fuente. En términos económicos, la caída puede acercarse a los 70.000 dólares en determinados ejemplares. Paradójicamente, esta situación puede convertirse en una oportunidad para el comprador de segunda mano, aunque los costes de mantenimiento y reparación continúan estando al nivel de un vehículo de lujo, incluso cuando su precio usado ha caído considerablemente.
El BMW iX y el Audi e-tron representan otro fenómeno: la rápida evolución de los coches eléctricos premium está castigando especialmente el valor residual de algunas generaciones. Las mejoras constantes en baterías, autonomía, software y sistemas de carga hacen que los modelos anteriores pierdan atractivo con mayor velocidad. Para quien compra usado puede ser una ventaja, ya que permite acceder a SUV eléctricos de alta gama por mucho menos dinero que cuando eran nuevos, aunque resulta fundamental comprobar la garantía y el estado de la batería antes de cerrar la operación.
El Maserati Levante también aparece entre los modelos con una depreciación especialmente agresiva. Su elevada tarifa inicial, una red de servicio más pequeña que la de sus principales rivales alemanes y unos costes de mantenimiento propios de una marca italiana de lujo reducen el número de compradores interesados en adquirirlo usado. Algo parecido sucede con el Jaguar F-Pace, cuya depreciación está condicionada por la competencia de BMW, Mercedes-Benz y Audi y por una red comercial y de servicio más limitada. El precio de ocasión puede ser tentador, pero el coste de conservarlos no cae al mismo ritmo que su valor de mercado.
El Land Rover Discovery completa el grupo de modelos europeos con una fuerte pérdida de valor. Su elevado precio nuevo y la percepción de unos costes de reparación importantes hacen que los compradores de segunda mano sean más prudentes. En Estados Unidos, los Cadillac Escalade y Lincoln Navigator muestran una situación diferente pero igualmente llamativa: ambos son SUV enormes, lujosos y muy equipados, pero su tamaño implica consumos, neumáticos y mantenimiento elevados, mientras que la abundancia de unidades procedentes de ciclos de renting y flotas presiona sus precios usados.
La principal conclusión para quien esté pensando en comprar un SUV premium es que la depreciación puede ser una mala noticia para el primer propietario y una oportunidad para el segundo. Un Range Rover, BMW iX, Audi e-tron, Levante, Discovery, F-Pace, Escalade o Navigator puede resultar mucho más accesible después de varios años, pero antes de comprar conviene analizar seguro, neumáticos, mantenimiento, historial de averías y, en los eléctricos, el estado y la cobertura de la batería. Un precio usado espectacular no siempre significa que el coste total de propiedad vaya a ser igualmente bajo.
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