
Tesla quiere poner solución a uno de los mayores problemas que afectan a sus clientes: la rápida depreciación de sus vehículos eléctricos. Durante los últimos años, las continuas rebajas de precio aplicadas a modelos como el Model 3 y el Model Y han facilitado el acceso a nuevos compradores, pero también han provocado que miles de propietarios vieran cómo el valor de reventa de sus coches caía mucho más rápido de lo esperado. Ahora, la compañía ha decidido reaccionar con una nueva estrategia financiera.
Según datos recopilados por Find My Electric, los Tesla suelen perder entre un 20 % y un 30 % de su valor durante el primer año, mientras que la depreciación puede alcanzar entre el 40 % y el 50 % después de tres años. Estas cifras han generado incertidumbre entre los clientes, especialmente en un mercado donde los precios de los vehículos eléctricos cambian con gran rapidez debido a la evolución tecnológica y la creciente competencia.
Para combatir este escenario, Tesla ha lanzado en Australia un nuevo programa denominado Guaranteed Future Value (GFV), desarrollado junto a la entidad financiera Driva. La propuesta garantiza un valor mínimo de recompra al finalizar el contrato de financiación, permitiendo que el propietario conozca desde el primer día cuánto valdrá su coche al término del acuerdo, siempre que se respeten las condiciones establecidas.
El funcionamiento del sistema se sitúa a medio camino entre un préstamo tradicional y un contrato de leasing. En lugar de financiar el importe completo del vehículo, el cliente paga principalmente la depreciación prevista durante el periodo de uso, mientras que el resto queda pendiente en un pago final o “balloon payment”. Gracias a este planteamiento, las cuotas mensuales resultan más reducidas que en una financiación convencional.
Cuando finaliza el contrato, el propietario dispone de varias alternativas. Puede abonar el pago final y quedarse con el vehículo, refinanciar la deuda, cambiar el coche por un Tesla nuevo o devolverlo a la marca. Además, si el automóvil conserva un valor superior al garantizado, el beneficio económico será para el cliente, mientras que si vale menos, el programa cubre esa diferencia siempre que se hayan respetado los límites de kilometraje y el estado general del vehículo.
Aunque el sistema recuerda al leasing, existe una diferencia fundamental: durante todo el contrato el vehículo pertenece al comprador y no a la entidad financiera. Esta característica convierte al programa GFV en una solución especialmente interesante para quienes desean mantener la propiedad del coche sin asumir completamente el riesgo derivado de la depreciación del mercado.

El programa se encuentra actualmente disponible únicamente en Australia, pero muchos analistas consideran que Estados Unidos podría convertirse en el siguiente mercado en adoptarlo. Tras los repetidos recortes de precios y la pérdida de valor de los Tesla usados, una fórmula como esta podría aumentar la confianza de los compradores sin necesidad de aplicar nuevas rebajas en los vehículos nuevos.
No obstante, el éxito del sistema dependerá de un delicado equilibrio financiero. Si el valor garantizado se fija demasiado alto, Tesla y su socio financiero asumirán importantes pérdidas si el mercado de ocasión continúa cayendo. Por el contrario, si la garantía resulta demasiado baja, perderá atractivo para los consumidores. Australia será el banco de pruebas de una estrategia que podría redefinir la forma de comprar un coche eléctrico en los próximos años.
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