El pequeño grupo de personas que recibimos junto con el Sr. Masashi Tsunemi ha trabajado muy de cerca con él desde que la marca decidió aumentar su presencia comercial en México en el 2005. El éxito que Masashi Tsunemi ha cosechado en esas tierras lo está proyectando a nuevos horizontes en Sudamérica, donde le esperan nuevos retos. Como todo buen japonés, es una persona metódica pero con buen humor y un nivel de español que ya otras personas quisieran.
¿Cuáles son los aciertos de su gestión en Suzuki?
El lanzamiento de la marca en México fue mi mayor acierto, ya que cuando entramos —en septiembre de 2005— conseguir que se hiciera el lanzamiento de la Grand Vitara en este país, el primer carro de la marca antes que en Estados Unidos, fue muy difícil. Por otro lado, empezar a construir la red de distribuidores fue verdaderamente desafiante.
¿Cuáles son los pendientes que dejó en México?
Hay mucho por hacer (risas). En mi modo de pensar la marca apenas está a un 5 o 10% de su capacidad, me hubiera gustado ver nuestros carros con más frecuencia circulando por las calles, falta realizar un esfuerzo adicional para poder llegar a más hogares en ese país.
¿Durante su carrera en Suzuki, cuál ha sido el reto más grande que ha tenido?
Gracias a Dios he tenido la maravillosa y excelente experiencia de la crisis del 94 (risas), y no quiero utilizar otras palabras porque al final de cuentas ese fue un aprendizaje, aunque hablando como la empresa, yo puedo fortalecerme y aprovechar para poder sobrevivir en un escenario similar y mirándolo siempre como un plus. Para mí es muy importante, ya que eso hace el negocio caliente, el trabajo caliente y la comunicación caliente; a nadie le gusta la sopa fría, ¿no?
Ya nos dijo el momento más difícil de su gestión, entonces ¿cuál fue el mejor momento?
El mejor resultado fue en el año 2005, durante el lanzamiento de la marca con mi gente, ya que Japón nos dio muy poco tiempo para hacerlo. El momento cuando ya estábamos en plena ceremonia de la presentación oficial de Suzuki sinceramente me llegó al corazón, trabajamos más de seis meses casi sin dormir para lograrlo. Y ahora me voy a Colombia, en donde voy a dirigir la operación de la compañía.
¿Qué se lleva de México a Colombia? ¿Hay algo de aquí que se pueda implementar alla?
Todo lo que está guardado en mi cabeza, mis amigos, clientes… sinceramente, sin contar esto, me llevo el aprendizaje y conocimiento de la cultura latina, muy diferente a la japonesa y que espero poder aplicar en Colombia.
¿Cuál es el carro que maneja todos los días Masashi Tsunemi?
Desde diciembre me dieron un Kizashi, es un carro que me tiene sorprendido. Es un auto que tiene todos los atributos para competir con el mejor representante de los autos familiares, y pienso que el Kizashi es el mejor.
Entonces antes del Kizashi, ¿qué auto usaba?
Probé toda la gama pero el que más me gustó, y mucho, fue el Swift. Es un carro chico con un motor pequeño pero que tiene mucho carácter y fuerza. Pocos se imaginan lo estable que es. El otro día fui con mi gente a Guanajuato y entré en una curva a 160 o 170 km/h, y el Swift se comportó increíblemente estable. A mí me impresionó.