Audi ha recuperado uno de los nombres más singulares de su historia con el nuevo A2 e-tron, un compacto eléctrico que llega 25 años después de que el A2 original demostrara que la eficiencia podía ser tan importante como las prestaciones. Aquel modelo apostó por el bajo peso, la aerodinámica y una carrocería de aluminio, pero su concepto llegó demasiado pronto para un mercado que todavía no estaba preparado. Ahora, Audi intenta aplicar aquella filosofía a la movilidad eléctrica y anuncia un consumo de apenas 12,8 kWh/100 km, el más bajo registrado hasta ahora por un modelo de producción de la marca.
La nueva generación recupera algunos de los rasgos que hicieron reconocible al A2 de finales de los años noventa, especialmente su carrocería compacta, elevada y muy aerodinámica, aunque reinterpretados con el lenguaje actual de Audi. El A2 e-tron mide alrededor de 4,32 metros y presenta una silueta diseñada para reducir al máximo la resistencia al aire, con un coeficiente aerodinámico de 0,24. La idea es sencilla: en lugar de compensar una carrocería poco eficiente con una batería gigantesca, Audi busca que cada kilovatio hora permita recorrer más kilómetros.
La apuesta por la eficiencia también se refleja en su autonomía. Dependiendo de la configuración, el A2 e-tron puede alcanzar hasta 646 kilómetros según el ciclo WLTP, una cifra que coloca a este compacto en una posición especialmente interesante dentro del mercado eléctrico europeo. La gama contempla diferentes combinaciones de motores y baterías, con potencias que llegan hasta 327 CV, aunque el planteamiento general no consiste en convertirlo en un deportivo, sino en ofrecer un eléctrico premium que necesite menos energía para desplazarse.
El habitáculo también recupera una de las grandes virtudes conceptuales del A2 original: aprovechar al máximo unas dimensiones exteriores contenidas. Audi combina versatilidad con soluciones digitales y diferentes posibilidades de almacenamiento, mientras que el nuevo modelo incorpora tecnologías y servicios conectados pensados específicamente para el mercado europeo. La marca pretende que el A2 e-tron funcione como una alternativa práctica para el día a día, no simplemente como un escaparate tecnológico.
La gama eléctrica estará formada por diferentes versiones. La configuración de acceso utiliza 170 CV y una batería de 52 kWh, mientras que las alternativas superiores permiten combinar baterías de mayor capacidad y motores más potentes, hasta alcanzar los 327 CV. Las autonomías anunciadas se sitúan entre aproximadamente 423 y 646 kilómetros, dependiendo de la versión. Audi también ha trabajado en la velocidad de carga, con sistemas capaces de recuperar una cantidad significativa de autonomía en pocos minutos.
El nuevo Audi A2 e-tron demuestra que aquella idea que parecía demasiado avanzada en 1999 quizá simplemente había llegado antes de tiempo. El A2 original terminó su producción en 2005 después de unas ventas muy inferiores a las expectativas, pero su concepto de automóvil ligero, eficiente y funcional encaja ahora perfectamente con las exigencias del coche eléctrico. Audi abrirá los pedidos durante el otoño de 2026 y las primeras entregas están previstas para diciembre, por lo que el regreso del A2 no es solo un ejercicio de nostalgia: es el intento de convertir una de las ideas más incomprendidas de la marca en una de sus armas para la nueva era eléctrica.
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