En 1948, Ford presentó la primera generación de la F-Series, conocida como Bonus-Built, alejándose de las pick-up derivadas de turismos para apostar por una arquitectura específicamente diseñada para el trabajo. La gama ofrecía ocho categorías de peso y múltiples configuraciones de carrocería, desde pick-up convencionales hasta furgones, vehículos de reparto, camiones convencionales y chasis para autobuses escolares. Desde el principio, Ford entendió que la F-Series debía ser mucho más que una única pick-up: tenía que convertirse en una familia capaz de cubrir diferentes necesidades comerciales y particulares.
Con la segunda generación, presentada para 1953, Ford introdujo una nomenclatura de tres cifras que permitió distinguir con mayor claridad las capacidades de cada camión. El antiguo F-1 pasó a llamarse F-100, mientras que los F-2 y F-3 se combinaron para crear el F-250 y el F-4 evolucionó hacia el F-350. Esta organización sentó las bases de la división entre las pick-up ligeras y los modelos destinados a trabajos más exigentes, una separación que terminaría siendo fundamental para entender la actual gama Super Duty.
El Ford F-150 llegó para el año modelo 1975, inicialmente situado entre el F-100 y el F-250. Su aparición estuvo relacionada con las restricciones de emisiones que afectaban a las pick-up ligeras, pero el modelo pronto adquirió una importancia mucho mayor dentro de la estrategia de Ford. A partir de 1983 sustituyó al F-100 como principal pick-up ligera de la marca y terminó convirtiéndose en el núcleo de la gama. Su éxito contribuyó a que la F-Series mantuviera el liderazgo de ventas de camiones en Estados Unidos durante décadas.
Antes de que existiera la actual familia Super Duty, Ford ya había experimentado con vehículos destinados exclusivamente al trabajo comercial. Para el año modelo 1988 llegó el F-Super Duty, un camión con configuración de chasis-cabina situado entre el F-350 y los modelos comerciales de mayor tamaño. Su estructura permitía instalar diferentes tipos de equipamiento especializado, por lo que estaba pensado principalmente para empresas y flotas. Su concepto se convirtió en el antecesor directo de los actuales F-450 y F-550 de chasis-cabina.
En 1993, Ford Special Vehicle Team creó el SVT Lightning, una versión deportiva del F-150 concebida inicialmente para rivalizar con la Chevrolet 454SS. La primera generación utilizaba un V8 de 5,8 litros con 240 CV, suspensión específica y una transmisión automática de cuatro velocidades. Ford recuperó el nombre en 1999 con un V8 5.4 sobrealimentado de 360 CV, potencia que aumentó posteriormente hasta 380 CV. La gran particularidad del Lightning era combinar prestaciones deportivas con buena parte de la capacidad de carga y remolque de una F-150 convencional.
En 1999, Ford creó la familia Super Duty moderna, separando claramente las necesidades de quienes utilizaban una F-150 para uso personal o trabajos ligeros de las de quienes necesitaban capacidades superiores. Los nuevos F-250 y F-350 recibieron chasis y mecánicas específicas para trabajos pesados, mientras que posteriormente la gama se amplió con los F-450 y F-550 de chasis-cabina y los camiones medianos F-650 y F-750. En 2017, Ford recuperó parte de la comunalidad estructural entre familias mediante una cabina de aluminio compartida, manteniendo al mismo tiempo las diferencias necesarias para soportar cargas y esfuerzos mucho mayores.
La F-Series también dejó de ser exclusivamente una herramienta de trabajo. En 2001, Ford lanzó la F-150 King Ranch en colaboración con el histórico rancho texano del mismo nombre, incorporando una cabina SuperCrew y un interior con cuero de alta calidad y el característico logotipo Running W. Después llegó el acabado Platinum para el año modelo 2009, pensado para clientes que buscaban lujo con una imagen más discreta. Esta estrategia terminó extendiéndose también a los Super Duty, demostrando que una pick-up podía funcionar al mismo tiempo como vehículo de trabajo y como transporte premium.
En 2010 apareció el SVT Raptor, una versión desarrollada específicamente para conducción todoterreno inspirada en las carreras del desierto. Su carrocería era aproximadamente 10 pulgadas más ancha que la de un F-150 convencional y contaba con suspensión de largo recorrido, grandes neumáticos y una puesta a punto pensada para atravesar terrenos extremos. La segunda generación incorporó un V6 EcoBoost biturbo de 450 CV, mientras que la tercera generación llegó en 2021 y posteriormente recuperó un V8. El Raptor terminó creando una categoría propia dentro de la F-Series: la de las pick-up de altas prestaciones diseñadas para el desierto.
Ford presentó en mayo de 2021 la F-150 Lightning, llevando el nombre más importante de su gama de pick-up al terreno eléctrico. La versión incorporó dos motores eléctricos, tracción total, suspensión trasera independiente y hasta 563 CV y 775 lb-pie de par, además de una autonomía orientada al uso cotidiano. Su sistema Pro Power Onboard también permitió utilizar la pick-up como fuente de energía, con hasta 9,6 kW disponibles a través de 11 tomas. Con la Lightning, Ford demostró que la F-Series podía evolucionar hacia la electrificación sin abandonar su identidad de vehículo práctico y de trabajo.
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